MINERD y política de género

Ubi Rivas.

La resolución 33-20l9 del 22 de mayo reciente promulgada por el ministro de Educación, Antonio Peña Mirabal, concerniente a la ideología de género, ha causado un correcto revuelo, saturando a los aficionados a las redes sociales, rechazando, casi al unísono, aún previo a los verdaderos objetivos, la providencia ministerial.
Sectores adversos a la ponencia ministerial, principiando por las iglesias católica y evangélica, han condenado, a priori, la iniciativa del ministro Peña Mirabal, acusándola de camuflar una iniciativa donde los niños y adolescentes resulten educados en relación al género a que pertenecen, por supuestamente inculcarles que las desviaciones sexuales son normales y deben tolerarse como deformaciones hormonales, y por esa condición, aceptarlos como son, y no marginarlos de los grupos sociales, edificando a los párvulos que el matrimonio entre personas de un mismo sexo no está contemplado en nuestra Carta Magna, y la Biblia especifica que el homosexualismo y lesbianismo es una ofensa a Jehová.
Peña Mirabal ha respondido que la ponencia, de su cosecha, en realidad procura que desde muy temprano, se eduque a los párvulos en relación a sus derechos y deberes, sin diferencias del derecho que asiste a una niña, igual a un niño, y así iniciar la concientización de la igualdad de niños y niñas, procurando cerrar la brecha del supremacismo machista, que tantas desgracias y muertes ocasionan, casi a nivel de pandemia, aquí, y donde no es aquí.
Con el propósito de clarificar los objetivos de la resolución 33-20l9, convoca a debatir sus proyecciones, a la UASD, Centro de Estudios de Género del INTEC y al Ministerio de la Mujer, y en un plazo de 60 días a partir de la resolución, pronunciarse sobre la misma, su implementación o rechazo.
Observemos el curso y resultado de los debates.