Mirada de USA sobre R. D.

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FRANCISCO PAREDES
Es casi natural la frecuencia con que los medios de comunicación recogen una visión estereotipada de Estados Unidos hacia lo latino. Lorena Almarza, directora de la Villa del Cine de Venezuela se pregunta: -¿cuál es la visión que tiene el cine de Hollywood de los latinoamericanos? Y se responde: -que somos delincuentes y prostitutas.

A propósito, hace poco apareció la primera dama de la República Dominicana, doctora Margarita Cedeño de Fernández, en una foto de portada de la edición dominical de este diario. La gráfica la mostraba entregando una medalla que declaraba a un niño embajador de la paz. Justo debajo de aquella foto un título destacado, daba cuenta de “la cantidad de mujeres dominicanas que se dedican a la prostitución en el mercado internacional” afirmación que se extraía de un informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en donde se agregaba, con toda desnudez que “la República Dominicana es una fuente de exportación para la explotación sexual. Es un centro de tránsito y destino para hombres, mujeres y niños vendidos aquí y en el extranjero para la explotación sexual y el trabajo forzado”.

No se por qué razón esa información, con referencias tan denigrantes sobre nuestra nación y particularmente sobre la mujer dominicana, me recordaba que una de las múltiples facetas cultivada del doctor Leonel Fernández, Presidente de la República, lo es precisamente la sociología de la comunicación. De hecho, una de las mejores enciclopedias que existen en el país acerca de esa disciplina especializada de la sociología e inversión de cientistas sociales norteamericanos de mediados del siglo pasado, y que asume como objeto de estudio la incidencia de los medios de comunicación en seno de la sociedad, forma parte de su biblioteca personal.

Los Estados Unidos de Norteamérica son un gran país; a juicio de muchos, la más grande nación del mundo. Su poder militar, (marina, ejército y aviación más grande y más tecnificado del mundo), la solidez de su economía (aun con la gran deuda externa que arrastra) y su poder político con influencia en toda la geografía mundial así lo describen.

De modo que el estadounidense tiene motivos y razones para ser un ciudadano orgulloso de su nación, orgulloso del país del cual forma parte y con motivos y razones para sentirse world’s number one, con el etnocentrismo que le caracteriza. Entonces, ¿por qué la preocupación tan marcada en desacreditar y denigrar pobres y pequeñas naciones, de escaso poder militar, de economías sobrevivientes y sin voz ni votos en decisiones de la macro política?

Para mostrar su grandeza el “Tío Sam” no necesita mostrar nuestra pequeñez, enrostrándonos males, que quizás él posee en mayor magnitud, para reafirmar su grandeza.

Cierto, pero ¿cómo creer tales afirmaciones aún extraídas de una publicación del Departamento de Estado de los Estados Unidos?, ¿se realizó un estudio para llevar a tales conclusiones? Si tal estudio no se realizó, no solo caemos en el ámbito de la mera especulación, lo cual no es conocimiento, sino en el ámbito de la manipulación informativa y la irresponsabilidad. El Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norte América, es una autoridad informativa. Pero el conocimiento por autoridad quedó atrás, ahora se impone la razón lógica como base y criterio de todo conocimiento cierto.

Es esa una información interesada que busca denigrar a la mujer dominicana y más que nada hacerle daño a nuestra nación.

La prostitución no es un problema único de República Dominicana, es éste un flagelo social en expansión en todas partes del mundo, por ende, en el mismo seno de la sociedad norteamericana, quizás de magnitudes más vastas de lo que en realidad este problema es en nuestro país. Entonces, ¿cuál es el interés de tal información?, ¿de qué se trata?