Mis buenos días  
Pérdida de valores

RAFAEL MOLINA MORILLO
Cada día son más y más los hechos de sangre, asaltos, secuestros y todo tipo de sucesos criminales que reseñan los periódicos, la radio y la televisión locales. Y no se diga que son inventos de los periodistas, como muchos suelen pensar. Las víctimas de la delincuencia no son producto de la imaginación, sino gente de carne y hueso que cada minuto se siente menos protegida.

Los intentos que se hacen para encontrar las causas del estado de descomposición social que vivimos, conducen a diversas conclusiones, pero la más convincente, para mí, es la que cifra todos los males en la pérdida de los valores morales a que nos han empujado las inadecuadas políticas educativas de las últimas décadas.

Recuerdo algunos pequeños detalles de mi época de escolar, que, aunque quizás hoy se vean como insignificantes, no dejaban de ser definitivamente influyentes en la formación del carácter de los párvulos, en su sentido del bien y del mal, en el respeto a los mayores y la veneración a los símbolos patrios.

Los cantos en la escuela, el izamiento de la Bandera, el respeto a los maestros, la pulcritud de los uniformes, el cumplimiento del deber… esos y otros pequeños detalles que se advertían en las escuelas públicas y privadas, no podían sino formar hombres y mujeres con espíritu cívico, que tanta falta hacen hoy día.

El rescate de los valores éticos y morales en el hogar, en la escuela y en la vida, debería ser tarea obligatoria para gobernantes y gobernados. Nunca es tarde para reflexionar y retomar el camino perdido.

(r.molina@verizon.net.do).