MIS BUENOS DIAS
La impunidad es la regla

RAFAEL MOLINA MORILLO
¡Qué pena que en este país la regla es la impunidad y la excepción es la cárcel! Estoy seguro de que, como en tantos otros escándalos de corrupción, nadie será sancionado por el abuso de marca mayor que se ha cometido contra este pobre pueblo con el olímpico derroche de dinero público en la decoración y mobiliario del edificio que aloja a la Suprema Corte de Justicia y la Procuraduría General de la República.

El escándalo que protagonizan el Secretario y un Subsecretario de Obras Públicas, por sí solo, debería llenar de vergüenza al gobierno completo. Pero peor que eso es leer las cifras millonarias que se nos quiere hacer creer que se gastaron en detalles triviales y rutinarios de esa edificación.

En un país en que los hospitales carecen de jeringuillas, ¿para qué carajo se necesita un palacio de justicia con cuarentiuna alfombras orientales que dizque costaron más de siete millones de pesos? ¿Y cuadros por cinco millones? ¿Y cortinas por valor de 17 millones de pesos? ¿Y para qué pisos de madera, que como se sabe, sale carísimo su mantenimiento?

Francamente, el gobierno está en la obligación de decirle al pueblo quién autorizó ese dispendio, y someterlo a la acción judicial, porque algún delito tiene que haberse cometido ahí.

¿Quieren ustedes, amigos lectores, que les diga una cosa? No tengo la menor esperanza de que este bollo se desenrede. El gobierno no hará nada, nadie sera sancionado, al pueblo no se le dará ninguna explicación. Porque, no lo olvidemos, en este país la impunidad es la regla y el castigo es la excepción.

r.molina@verizon.net.do