Mis buenos días – Rafael Molina Morillo

¿Se ha preguntado usted alguna vez qué hubiera sucedido en el resto de su vida, si en vez de bajar por el ascensor lo hubiera hecho por la escalera, si en lugar de quedarse un rato más con sus amigos, se hubiera marchado temprano, o si hubiera conocido antes a una persona que acaba de conocer?

Constantemente estamos tomando decisiones, pequeñas o insignificantes, pero que pueden generar un devenir diferente que cambia por completo nuestras vidas. ¿Me quedo o me voy? ¿Entro al cine, donde podría encontrarme con una persona que no es de mi agrado, o me recluyo en mi casa, donde me espera una noticia sensacionalmente buena?

Podríamos suponer así miles de ejemplos, de situaciones ambivalentes que, según la reacción que asumamos, influirán en nosotros para convertirnos en triunfadores o perdedores, felices o infelices, completos o incompletos.

Haga usted, lector o lectora, el ejercicio de volver al pasado. Imagínese que usted hubiese escogido caminos diferentes en éste o aquel tópico, y piense cuán diferente podría ser hoy su existencia, sólo por un pequeño detalle del pasado al que no le dio importancia en su momento.

Se trata de volver a tiempo ido, ratificarse uno mismo con determinadas decisiones bien tomadas y renegar de otras, no tan buenas. Pero al final, hay que despertar del sueño que significa haber viajado por el pretérito y asumir el presente, tal y como es. ¡No hay de otra!