MIS BUENOS DIAS
Trato igual para todos

RAFAEL MOLINA MORILLO
El ex presidente argentino Fernando de la Rúa, quien nos visita en estos días, opina que no está de acuerdo con que aquellos ciudadanos que han ocupado la primera magistratura del Estado sean perseguidos por actos de corrupción de los que se les pueda acusar.

Para reforzar su opinión, De la Rúa establece una diferencia entre lo que es combatir la corrupción y lo que significa persecución. Pero la línea divisoria entre una cosa y la otra es tan fina, tan sutil, que es apenas perceptible. Tan invisible es, que fácilmente podría equivaler a un manto de impunidad.

Yo, que no soy presidente ni ex presidente, no estoy de acuerdo con esa tesis. Quiero y demando que el mismo trato que se me dé a mí si he cometido actos de corrupción, se le dé a todos, con banda presidencial en el pecho y sin ella.

El ex presidente Hipólito Mejía dijo una vez, cuando todavía ejercía el Poder Ejecutivo, que los jefes y ex jefes de Estado no debían ser tocados al término de su período. Lo expresó así en referencia a Leonel Fernández, que en ese momento era un ex. Pero éste, encaramado ahora en la silla de alfileres acaba de manifestar que la Ley está por encima de todos, incluyendo a los presidentes en ejercicio.

Las opiniones, pues, están divididas. Pero la Ley es una sola, la misma para todos. Si de verdad aspiramos a vivir en un Estado de Derecho, no establezcamos diferencias en la aplicación de las leyes. Ahí están los ejemplos de Nicaragua, con el ex presidente Alemán; Panamá, con la ex presidenta Mireya Moscoso; y Costa Rica, con el ex presidente Rodríguez, para citar solo algunos en nuestra misma región geográfica, sin hablar del ex presidente Portillo, de Guatemala, quien ha preferido salir de su país, por si las moscas.

La mejor manera de evitar ser “perseguido” es no incurrir en acciones corruptas. Muy fácil.
r.molina@verizon.net.do