Mis Buenos Días
Aires de guerra

POR RAFAEL MOLINA MORILLO
Si no de guerra, por lo menos son aires de escaramuzas, pero perturbadores de todos modos, los que soplan.

Lo digo por los dos frentes que tiene abiertos la sociedad, a punto de estallar.

Uno, el de los transportistas, que no acaban de ponerse de acuerdo con las autoridades para establecer definitivamente las tarifas para sus servicios, y amenazan con actuar por su cuenta, como están acostumbrados impunemente.

Y el otro, el de las centrales sindicales, que amenazan a los empresarios y a la sociedad con irse a las calles, realizar movilizaciones, hacer piquetes e irse a una huelga nacional, a menos que se les concedan los aumentos salariales que ellos demandan.

No se trata de quién tiene la razón, sino de quién pagará los platos rotos. Sin duda alguna, el pobre pueblo.

Los transportistas y sus interlocutores gubernamentales, por un lado, y los sindicalistas con los empresarios por el otro, están en la obligación de “sacar de abajo” para evitar que caigamos en el desorden y el caos, como parece presagiarse.

No permitamos que estos vientos se conviertan en tormentas. Usemos la cabeza. Y el corazón.
(r.molina@verizon.net.do).