Mis Buenos Días
¡Albricias!

POR RAFAEL MOLINA MORILLO
¡Albricias! El Ayuntamiento de la capital ha anunciado el inicio de los trabajos de iluminación de la zona colonial y para muchos, incluyéndome yo, eso significa un paso gigantesco para la ciudad y para el país.

Las tinieblas de la noche, particularmente en la ciudad intramuros, no solamente la hacen guarida ideal para los delincuentes, sino que alejan toda posibilidad de desarrollo de lugares de esparcimiento para criollos y extranjeros, como debería ser.

Hace poco estuve en Cartagena, Colombia, una ciudad que históricamente podríamos llamar gemela de Santo Domingo, poseedora, como nuestra capital, de un verdadero tesoro de reliquias arquitectónicas y murallas inexpugnables levantadas piedra a piedra por los conquistadores y colonizadores de los siglos XV y XVI. Tengo que confesar que sentí envidia, al apreciar el cuido que el pueblo y las autoridades brindan a esas estructuras centenarias, y sobre todo la profusa y brillante iluminación nocturna de sus bien cuidadas ruinas.

Es que la luz es vida, es progreso, es alegría. Enhorabuena, pues, a la iniciativa del cabildo capitaleño de dotar de luces a la ciudad colonial. Pero que esta acción no sea motivo para demorar otra tarea prioritaria, en el mismo orden, como es la necesaria e impostergable iluminación del malecón de Santo Domingo, otra boca de lobo que bien podría ser uno de los lugares más atractivos de esta ciudad. Tome nota, señor alcalde.

(r.molina@verizon.net.do)