Mis Buenos Días
¿Cómo estás?

POR RAFAEL MOLINA MORILLO
Es común escuchar a las personas, de todos los niveles y clases sociales, quejarse por la situación que viven. Es habitual iniciar el diálogo con un saludo interrogativo. El otro día, por ejemplo, el interlocutor de turno que me correspondió fue el plomero que llegó a mi casa para reparar una fuga de agua y lo recibí con la acostumbrada expresión:

-¿Cómo estás?

-Mal, pero usted no tiene la culpa –respondió sin detenerse en el análisis de la pregunta.

Durante algunos segundos me quedé pensando en su respuesta.

-¿Puedes oir las voces y los sonidos? –le pregunté.

-Sí, con mucha claridad –me dijo.

-¿Puedes hablar? –volví a preguntarle.

-Pero, por supuesto – respondió.

-¿Puedes oler los aromas y la comida? –le insistí.

-Sí –respondió con cara de asombro.

-¿Puedes saborear la comida que llega a tu boca? –le volví a preguntar.

-Si, claro que sí –respondió en tono casi desesperado.

-¿Puedes caminar? –le cuestioné otra vez.

-Aquí estoy de pie y moviendome, y me hace esa pregunta –respondió ya casi molesto.

-Entonces, ahora sí dime, ¿cómo estás, cómo te sientes?

-Bien, estoy bien –respondió y se quedó admirado con su respuesta. No había asimilado ese bienestar interior porque la costumbre era la respuesta negativa.

Dicho lo anterior, observé que su rostro cambió de apariencia y un brillo de alegría emanó de su interior. A veces nos quejamos de las cosas sin pensar lo valioso que es estar, hoy, aquí y ahora, con los sentidos puestos en lo que podemos disfrutar y aprovechar.

(r.molina@codetel.net.do).