Mis Buenos Días
¡Eso sí que no!

POR RAFAEL MOLINA MORILLO
Siempre he respetado el derecho que tiene Sonia Pierre a defender su punto de vista sobre su nacionalidad. La ley dominicana al respecto es confusa y se presta a diferentes interpretaciones, empezando por la propia Constitución, que, mientras establece que los hijos de extranjeros en tránsito y nacidos aquí no son dominicanos, no define por ningún lado qué se debe entender por “tránsito”.

Queda así una gran laguna ante nosotros. ¿Es tránsito el tiempo que transcurre en lo que una pasajera encinta cambia de un avión a otro, de paso en el aeropuerto? ¿Acaso una semana de vacaciones es tránsito? ¿O un mes? ¿O un año, o cinco?

Un jornalero haitiano, por ejemplo, que viene contratado por una empresa estatal para trabajar en el corte de la caña y dura entre nosotros dos meses o cuatro meses… ¿está en tránsito, o no? ¿Y si tiene un hijo en ese lapso, es dominicano el niño, o no?

La nueva Constitución que se está gestando tiene que definir esto muy claramente. Pero mientras tanto, tanto Sonia Pierre como quienes la adversan, tienen derecho al pataleo nacional e internacional.

A lo que no se tiene derecho es a ultrajar los símbolos patrios dominicanos, como lo hicieron con la bandera dominicana diez ciudadanos haitianos que protagonizaron en Mao un acto de solidaridad con Sonia. Se dice que pisotearon la enseña patria e intentaron quemarla, lo que fue impedido por las autoridades.

A esos irreverentes hay que aplicarles el peso de la ley, con toda la publicidad posible, para que el escarmiento impida la repetición del ultraje. Sonia Pierre y sus simpatizantes pueden seguir con sus argumentos, aquí o en Haití, pero que sus simpatizantes nos respeten plenamente, es lo menos que podemos pedir.

(r.molina@verizon.net.do)