Mis buenos días
Faltan sonrisas

POR RAFAEL  MOLINA MORILLO
Hay en la avenida Tiradentes una papelería excelente, en cuanto a la mercancía que ofrece y la calidad de sus productos. Tiene de todo lo que uno puede antojarse en materia de oficinas o trabajos manuales. Pero le falta una cosa: sonrisas.

El personal que atiende a los clientes, desde las cajeras hasta los dependientes, es en su mayoría femenino. Pero a hombres y mujeres parece que no les han enseñado a sonreir, a ser amables, a agradar al cliente…

Uno se siente como si fuera un reo ante el juez, como quien entra a pedir un favor o una limosna, como que te atienden haciéndote un favor, que has entrado a molestar. Los truños, la lentitud en el servicio, las pocas ganas de trabajar, están a la orden del día.

Dice un refrán que “a los consejos y a las feas, nadie los sigue”, pero yo me voy a arriesgar y doy un consejo a los dueños del negocio: manden “clientes-espía” a comprar cualquier cosa, para que les rindan una evaluación de cómo fueron tratados por el personal que no sabe siquiera sonreir…  y que les digan si quedaron con ganas de volver.

Si fuera yo el dueño… cancelara a todo el mundo, hoy mismo!

(r.molina@codetel.net.do)