Mis Buenos Días
Más allá del Metro

POR  RAFAEL MOLINA MORILLO
Primero me llamó Huchi Lora para darme la noticia: el tribunal apoderado del caso le había dado la razón y ordenó a la oficina encargada de construir el Metro de Santo Domingo que le entregue al reconocido periodista toda la información que éste había solicitado, por considerar que las mismas deben ser conocidas por todo el país. Me puse muy contento, no solamente porque los detalles del Metro no deben ser un misterio para nadie, sino porque aparentemente la famosa ley sobre el libre acceso a la información pública comienza a surtir efectos, gracias a la acción y la tenacidad de Huchi.

Pocas horas después me encontré, por casualidad, en el parqueo del periódico El Día, con el ingeniero Diandino Peña, director precisamente de la obra del Metro y en quien se personifica la resistencia a dar a conocer la información que reclama la sociedad, a través del periodista. A reservas de explicármelo mejor más adelante, me avanzó que no se debe revelar todo lo del Metro porque en ello hay envueltos datos estratégicos que tienen que ver con la seguridad del Estado.

Estamos hablando del suelo, del subsuelo, de tuberías subterráneas, de cables eléctricos de alta tensión… y de presupuestos y dineros con cifras fabulosas en desmedro, según muchos, de otras necesidades más perentorias que sufre el país.

Habrá que ver si la sentencia judicial que favorece la petición de Huchi Lora se cumple. Habrá que ver si, por el contrario, prevalecen las razones de seguridad que alega Diandino Peña. Lo que hay que tener presente es que no se trata simplemente de un chisme sobre si el Metro es bueno o malo, sino de un asunto que va mucho más allá: ¿Son las leyes letra muerta entre nosotros? ¿Son los derechos ciudadanos bla bla bla? ¿Es este un Estado de Derecho o un Estado Fallido?

(r.molina@codetel.net.do).