Mis tratos amistosos y partidistas  con Manolo

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El día cinco de julio del 1961, día de la arribada de Miolán, Castillo y Silfa, me decidí a plantarme frente al Hotel Comercial para conocerlos y saludarlos.

Eso ocurrió el día miércoles y el día 7 de julio que fue viernes, estuve presente en la improvisada manifestación del Parque Colón. Macalé me reportó y el día 10 de julio recibí un memorándum de cancelación. El fundador de La Voz Dominicana decidió perdonarme. Y de la Dirección General me mandaron a buscar con Bruno Pimentel y con Guillermo Peña. Mi manifestación verbal a los dos fue que: “No podía ir, porque ya me había cansado de pasar vergüenzas”. Bruno que era el encargado del Departamento de Locutores, me dijo: “Ya yo quisiera poder decir lo mismo”.

Entonces Lidia de Souza, una amiga adscrita a la Embajada Norteamericana, me ayudó a conseguir pasaporte y visa. Ocurriendo que un “calié” de apellidos Gómez Pérez le dirigió una carta al general J. Arismendi Trujillo diciéndole que yo tenía pasaporte visado y que lo mejor resultaba impedirme la salida, para que no me pusiera a propalar calumnias en el exterior. Flores Mota secretario del general Trujillo, le habló de la carta a mi amigo el abogado Juan Fondeur Sánchez, para que acelerar mi partida. Me fui para Puerto Rico el día 8 de agosto del 1961 y retorné el día 17 de febrero del 1962. Al otro día recibí en Bonao la visita de Manolo Tavárez Justo acompañado del médico Bienvenido Aquino Pimentel.Manolo me pidió que me hiciera cargo del programa del Catorce de Junio por Radio Bonao. Le expliqué que no me era posible, porque no tenía medios económicos para vivir en Bonao. Que por obligación tenía que residir en la Capital.

Volví a La Voz Dominicana y laborando en la Radio Estatal, me convertí en secretario de la “Junta Sesenta y Nueve del “1 J 4”, la cual funcionaba en la calle Oviedo, en la segunda planta de la casa familiar de Lupercio Bou, quien era el Presidente de la mencionada Junta, cuya directiva la completaban los médicos Santana Sabino, Juan José (Chuchú) García y un servidor que fungía de secretario. Vino el trágico golpe del 25 de septiembre del 1963 y una gleba uniformada subió al local del Partido y lo demolió todo, todo lo trituró. Lupercio Bou convocó la Directiva de la Junta Sesenta y Nueve, para visitar a Manolo en la calle Caonabo esquina Rosa Duarte. Recibidos fuimos por Juan Miguel Román y el valiente revolucionario nos dijo: “Siéntense y esperen un poco, que ya Manolo está al llegar”. Tocaron la puerta, Juan Miguel inquirió que de quien se trataba y la respuesta fue: “Soy Belisario Peguero”. Se trataba de Manolo el cual se alegró de nuestra visita. Manolo quiso paliar en algo la incursión contra el Partido, realizada por “cuadrumanos trituradores” que todo lo vandalizaron.

Manolo nos dijo que le habían informado que un bandolerito de apellido Van-Der Linde, desde una azotea había provocado a los policías tirándoles piedras. Esa noche le llevé a Manolo de regalo el libro “A Nation Of Things” o (Una Nación De Borregos). A los pocos días de esa visita, Lupercio Bou nos buscó para informarnos que a Manolo y al grupo que con él se había “alzado” en la loma llamada Las Manaclas, a todos los habían apresados vivos. Pero que a todos salvajemente los habían asesinados. Después cuando los sucesos de abril del 1965, nos enteramos por boca de un sargento desertor del Cefa que se pasó a las filas de Caamaño, que a Manolo “lo asesinaron dos veces”. Confusa expresión. Pero manifestó el desertor que a Manolo lo mataron a balazos, pero que un “paranoico lombrossiano”.

Al cadáver de Manolo lo perforó varias veces a punta de puñal. ¡Fatales y horrorosas cosas de una vulgar acción: marca (Lecleric-natomatoide).