Misión imposible

Misión imposible

EDUARDO KLINGER PEVIDA.

Estados Unidos pretende frenar el desarrollo de China

No se trata de otro capítulo de la zaga hollywoodense de Tom Cruise sino del objetivo imposible que se ha fijado irreflexivamente los Estados Unidos.

Pretender frenar el desarrollo de China para evitar que se “convierta en un país rico y poderoso”, fea expresión literal del presidente Biden, más Trumpiana que de la imagen que se tiene del actual presidente norteamericano que ha aceptado, lamentablemente, el papel de rehén de Trump en varios temas que malintencionadamente, le dejó el dúo Trump-Pompeo, Cuba entre ellos.

A raíz del 11 de septiembre de 2001 el presidente Bush explicó el ataque “por envidia” a EEUU. Manera simplificada de entender el problema. A Washington le critican no por su desarrollo y poder económico sino por pretender erigirse en “gobierno del mundo” capaz de querer decidir hasta quién puede desarrollarse y en qué sectores y con cual intensidad.

Admiro al pueblo estadounidense con sus virtudes y defectos, que unos y otros no son pocos.

Deben pulir su democracia aquejada de deficiencias y limitaciones, superar la violencia y el individualismo y, especialmente, erradicar el racismo y supremacismo blanco –encasillado en “afroamericanos” y caucásicos”-. ¿Por qué no “blancos” y “negros” como en todas partes? José Martí dijo en 1889, refutando insolencias sobre Cuba en la prensa norteamericana -el problema es viejo- que “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”.

Este fue un insolente abogado anexionista.
El expresidente Carter le dijo a Trump: “Temes que China se nos adelante, y estoy de acuerdo contigo. ¿Pero sabes por qué China se nos adelanta? Yo normalicé relaciones diplomáticas con Beijing en 1979.

Desde esa fecha, ¿sabes cuántas veces China ha entrado en guerra con alguien? Ni una sola vez, mientras que nosotros estamos constantemente en guerras.

Estados Unidos es la nación más guerrera en la historia del mundo debido a la tendencia de obligar a otras naciones a responder a nuestro Gobierno y a los valores estadounidenses en todo Occidente, controlar las empresas que disponen de recursos energéticos en otros países.

China, por su parte, está invirtiendo sus recursos en proyectos como ferrocarriles, infraestructuras, trenes balas intercontinentales y transoceánicas, tecnología 6 G, inteligencia robótica, universidades, hospitales, puertos, edificios y trenes de alta velocidad en lugar de utilizarlos en gastos militares”.

Para el exmandatario el pacifismo chino le ha permitido su desarrollo acelerado. Le agregó a Trump que mientras EEUU ha “desperdiciado US$ 300 millones en gastos militares para someter a países que buscaban salirse de nuestra hegemonía, China no ha malgastado ni un centavo por la guerra, y es por eso que nos supera en casi todas las áreas”.

China tiene riqueza y determinación para avanzar. Le negaron colaboración para su programa espacial, le bloquearon adquirir tecnologías y le negaron acceso a la estación espacial internacional, como respuesta ha desarrollado su propia capacidad autóctona: está en la Luna, en Marte y creando su propia estación orbital.

Es la nación que más invierte en ciencia y líder actual en patentes internacionales. Definitivamente es misión imposible detenerla. ¿No sería mejor cooperar en igualdad de condiciones?