MIU dice Plan de Paz es friunfo del pueblo colombiano y del Mundo

Miguel Mejia A6y

El Movimiento de Izquierda Unida (MIU) aseguró que el mayor reto del Plan de Paz firmado hoy entre las Fuerza Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno de esa nación, comienza a partir de ahora cuando ambas partes tengan la obligación de cumplir lo pactado.

Miguel Mejía, secretario general del MIU, aseguró que con la firma del Plan de Paz, ganan el pueblo colombiano, América Latina y el Caribe y la humanidad, debido a que con el plan mismo se pone fin a un conflicto que se prolongó por más de 52 años.

Añadió que el conflicto marcó a sangre y fuego a varias generaciones de colombianos, provocando miles de víctimas y oleadas de refugiados. “Hay esperanza y júbilo en el país y en el mundo, solo se lamentan y se oponen los beneficiarios de este prolongado conflicto, y aquellos que temen perder sus privilegios”, dijo el dirigente del MIU.

Mejía manifestó que Las fuerzas progresistas del mundo, y entre ellas el pueblo dominicano, han de estar vigilantes para que las aves de rapiña que rondan los momentos de restablecimiento de la paz y la justicia, como éste,  no aticen de nuevo la confrontación y la guerra.

“Aunque el camino para llegar a una paz firme en Colombia ha sido largo y tortuoso, lo más difícil comenzará cuando se hayan apagado los ecos de la histórica ceremonia de su firma, la que tendrá lugar hoy en Cartagena de Indias”, dijo Mejía.

Agregó que la guerrilla colombiana no es la obra de un puñado de seres enloquecidos, sino el fruto de una espiral de violencia que comenzó con el asesinato del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán (El Bogotazo) y la sublevación espontánea de amplios sectores populares contra el gobierno conservador de mano dura.

Expresó que de esa simiente, y la pobreza, la exclusión y el despojo de sus tierras a los campesinos por de ricos hacendados y terratenientes, surgieron los grupos armados, testimonios de que no había condiciones, ni interés para dialogar.

Sostuvo que cuando las clases sociales dominantes no ceden ni un ápice de sus exorbitants privilegios, obtenidos a costa de la explotación y el despojo; cuando cierran sus oídos al clamor social y apuestan por las masacres, la represión y la violencia de sus instituciones militares y policiales, la respuesta armada de quienes están decididos a resistir y luchar por sus derechos conculcados no se hace esperar.

“En el caso colombiano, esta verdad histórica ha tenido una triste confirmación”, dijo. Los guerrilleros colombianos han luchado contra enemigos muy poderosos, y no han podido ser vencidos por la vía militar menfrentandose por más de medio siglo contra el Ejército colombiano, uno de los más grandes y mejor pertrechados de América Latina, que contaba con el apoyo pleno del Ejército y el Gobierno de los Estados Unidos y la activa asesoría israelí.

También contra miles de paramilitares armados y organizados por terratenientes, políticos inescrupulosos y el narcotráfico, y sufrieron también una feroz campaña de descalificación y demonización por parte de los voceros de la oligarquía y el imperialismo. Lo que pone punto final a esta guerra no es el ruido de las armas, sino el diálogo y la concertación y dijo que ambas partes han hecho concesiones, y no se ha dejado de abordar los profundos desajustes estructurales de la nación que son el caldo de cultivo para la violencia. Expresó que dramáticas experiencias anteriores, como el aniquilamiento de casi 3,000 miembros de la Unión Patriótica acogidos a una paz anterior son un recordatorio de los peligros que rondan el proceso.

Lo más difícil del proceso de paz colombiano comienza a partir del 27 de septiembre. No hay que bajar la guardia. Mantener las banderas por esa lucha en alto.