Montes Arache critica a Hamlet y a Claudio

POR MANASES SEPULVEDA
El ex jefe de las fuerzas armadas constitucionalistas, Manuel Ramón Montes Arache, dijo ayer que “muchas gallaretas andan por ahí diciendo que eran como uña y dedo del coronel Francis Caamaño Deñó”, en alusión a los ex guerrilleros Hamlet Hermann y Claudio Caamaño Grullón, de quienes también dijo que nunca los vio junto al comandante constitucionalista de la guerra de abril del 1965.

“Yo no vi nunca muchas de esas gallaretas que andan por ahí, incluyendo a un tal Hamlet Hermann. Jamás le vi junto a Francisco Caamaño, ni a Claudio Caamaño, jamás en mi vida”, sostuvo Montes Arache.

Recordó que a Rib Santamaría, a Caamaño Deñó y a él, durante ese episodio histórico, les apodaron “Los Tres Mosqueteros”.

Recordó que hubo un momento que los americanos invasores sabían que los constitucionalistas eran perdedores en el terreno de la contienda y que entre los que estaban asilados en la embajada de los Estados Unidos se encontraban Caamaño Deñó, con unos doce oficiales, Molina Ureña y Luis Homero Lajara Burgos.

Relató que cuando le preguntó a Caamaño Deñó qué hacía allí, le contestó que “los gringos nos habían cogido de pendejos”.

Dijo que el 27 de abril, a la altura de la calle Caracas, como a las 5:00 de la tarde, Caamaño dobló hacia el Oeste y se asiló en la embajada de El Salvador.

Al referirse a la batalla en el puente Duarte contra las tropas regulares, dijo que por primera vez como comandante constitucionalista, participaba en una guerra de verdad y expresó que en la batalla del puente la aviación dominicana también jugó su papel como mandaban los cánones militares.

“Allí había hombres partidos, destrozados, un espectáculo horrible. Entre 11:00, 12:00 y 3:00 de la tarde había no menos de cuatrocientos hombres muertos del lado nuestro, una deserción militar de más de un ochenta por ciento porque no había organización”, sostuvo.

Montes Arache expresó sus consideraciones, al participar en un panel en transmisión especial del programa radial El Gobierno de la Mañana, dirigido por Alvaro Arvelo y Víctor Gómez Casanova, desde el salón de actos de la Academia Dominicana de la Historia, el cual estaba abarrotado.

Junto a él participaron el historiador Euclides Gutiérrez Félix; el general retirado Héctor Lachapelle, Leopoldo Espaillat Nanita y otros.

De su lado, Lachapelle añadió que todos esos muertos y cañones fueron destrozados por el ametrallamiento y los cohetes de la Fuerza Aérea Dominicana.

“Cuatro cañones de 105 milímetros, dos emplazados donde está ubicada la plaza La Trinitaria, dos en la Vicente Noble y otro por la calle de la Marina, con el objetivo de atacar las tropas del CEFA, de la base aérea de San Isidro y los paracaidistas”, recordó.

Afirmó que los constitucionalistas lograron el triunfo porque las tropas regulares que los adversaron no utilizaron bien los equipos, tanques y las baterías.

“Los tanques se desplazaron muy hacia adelante y dejaron su infantería detrás”, explicó Montes Arache.

Añadió que hubo dos bajas importantes que sufrieron las tropas que los atacaban, una, la del entonces teniente coronel Beauchamps Javier que fue herido y hubo que evacuarlo y otra, la del hoy mayor general retirado Ramiro Matos González.

Señaló que Matos González fue herido por confusión por sus propios soldados, un tanque que disparó hacia donde él estaba.

Montes Arache resaltó el valor de Illio Capocci, a quien consideró un combatiente nato que peleó en la Segunda Guerra Mundial.

Señaló que como a las 4:00 de la tarde, cuando la infantería de las tropas regulares se replegó, Capocci dijo que había que caerle encima al CEFA (Militares del Centro de Entrenamiento de las Fuerzas Armadas).

Confesó que cometió uno de los errores más grandes de su vida al no atacar el CEFA, porque testimonios posteriores de hombres que estaban en San Isidro en esa época, como Enrique Casado Saladín, le dijeron que si los constitucionalistas hubiesen atacado la sede del CEFA, les hubiese sido fácil tomarlo, porque había una desorganización total.

En ese sentido, Díaz citó el libro “El Destino Dominicano”, escrito por John Bartlow Martin, donde escribió que el embajador norteamericano, William Bennet, envió a sus agregados de la embajada americana el 28 de abril en la mañana.

Dijo que el informe que le llevaron al embajador Bennet, le reportaba que encontraron a los jefes de San Isidro desmoralizados, preocupados y que le habían solicitado radios de comunicación, y comestibles.

Expresó que mientras eso ocurría, la ciudad de Santo Domingo estaba en poder de los constitucionalistas.