Montás valora impacto social y económico de remesas

Por JUAN M. RAMIREZ
Las remesas que envían los dominicanos desde el exterior impactan de manera positiva en el crecimiento económico de República Dominicana,  en el bienestar de la población y tienen un efecto determinante en la reducción de la pobreza,  por lo que debe convertirse en un tema central en la agenda pública,  aseguró el secretario técnico de la Presidencia, Temístocles Montás.

Según el funcionario, la nación se sitúa en el sexto lugar en la región, dentro de los países receptores de remesas, con un 5%, y la participación en el Producto Bruto Interno (PBI) se incrementó en 9% el año pasado con relación al 4.5% registrado en 1990.

Los datos los ofrece Montás en un artículo publicado en la revista Global, de la Fundación Global, Democracia y Desarrollo (FUNGLODE)  titulado Remesa y Desarrollo.

El funcionario señala que los hogares más ricos reciben el 34% del total de las remesas, y el 20% de los hogares más pobres capturan el 17% de los envíos.

Precisa que el impacto de las remesas en la reducción de la pobreza  se ha estimado entre un 3 a un 5%, y con relación al impacto en la distribución del ingreso, señala que los estudios más recientes coinciden en indicar un bajo efecto de las remesas en la distribución de del ingreso.

En la región México encabeza la lista con más de US$18, 000,000 en el año 2005, cifra que representa el 375 del total de las remesas, el segundo puesto lo ocupan Colombia, Brasil, Guatemala y El Salvador.

Precisa que las remesas que envían los emigrantes a los países pobres de la región constituyen la fuente más grande de divisas para esas naciones, por lo que su impacto en el desarrollo debe convertirse en un tema central en la agenda pública.

Montás señala que según el informe del Banco Mundial sobre Perspectivas de la Economía Mundial 2006, cerca de 200,000,000 de personas viven en países distintos a su país natal y las remesas que envían a su nación de origen llegaron a los US$232,000,000,000 en 2005, de los cuales US$167, 000,000,000 fueron remitidos a países en desarrollo.

La cantidad, dice, ahora duplica la ayuda total para el desarrollo y constituye la fuente más grande de divisas para algunos países.

Señala que en la actualidad más de 25,000,000 de emigrantes  latinoamericanos y caribeños forman parte de una enorme y creciente diáspora mundial, de los cuales 22,000.000 se encuentran en las economías desarrolladas de América del Norte, Europa y Japón, mientras entre 3 y 5 millones trabajan en países limítrofes de América Latina y el Caribe.

Pone como ejemplo una importante concentración de bolivianos en Argentina, nicaragüenses en Costa Rica, guatemaltecos en México, haitianos en República Dominicana, Colombianos en Venezuela, y peruanos en Chile.

Montás señala que entre el 80 y el 85% de las remesas se utiliza para cubrir necesidades básicas como alimentación, viviendas y servicios, y que para millones de familias estas influyen de manera notable en su nivel de vida.

Indica que a diferencia de la ayuda exterior, las remesas van directamente a las familias en lugares donde la asistencia para el desarrollo no llega con facilidad, como las zonas rurales alejadas y son utilizadas también para financiar inversiones futuras.

Precisa que las familias utilizan los recursos que reciben para el pago de matricula escolar de sus hijos en el país de origen con lo cual invierten en “capacidad humana” para la generación siguiente.

El funcionario considera necesario seguir mejorando el flujo de las remesas  hacia la región a través de mecanismos innovadores para la reducción de los costos en las transferencias y la promoción del ahorro, mediante más y mejores productos financieros par incentivar dichos flujos.

Estima como un gran desafío para el sistema estadístico dominicano, ofrecer mayor atención a la migración y las remesas a fin de entender los nexos entre migración, remesas y desarrollo y el impacto en las economías  y comunidades.

Subraya como un tercer elemento de la agenda pendiente el reforzamiento de los vínculos entre las remesas y las microfinanzas, ya que tradicionalmente se ha identificado al sector de la microempresa como el mayor receptor potencial del beneficio que implican  los flujos financieros derivados de las remesas.

Citó como otro tema de agenda es cómo fortalecer el sentido de comunidad de los emigrantes y mejorar sus nexos con  las comunidades de origen, tras señalar que la sostenibilidad de los flujos depende, en gran medida, del mantenimiento de los sólidos nexos sociales entre emigrantes y sus familiares.

Un quinto aspecto de la agenda pendiente sobre la materia, citado por Montás, es  el fortalecimiento institucional, ya que existen serias debilidades en ese sentido.

Sostiene que hay que mejorar el respeto a las leyes y a la propiedad privada, mayor transparencia y combate de la corrupción, así como mejor regulación de las políticas públicas.

Considera que la migración y las remesas deben convertirse en un tema central de la agenda pública en la región, por lo que existe la necesidad de visualizar el tema y su impacto en el desarrollo.