Moradores  márgenes  ríos Ozama e Isabela preparados para   abandonar  casas

Ropas en fundas y bultos, así como otros ajuares, eran empaquetados y colocados en lugares estratégicos fuera de los lugares vulnerables de los barrios La Barquita Norte y Este, en La Lata, La Zurza, Los Coordinadores y otros por donde pasan los ríos Ozama e Isabela.

Aunque todavía ayer el agua no había penetrado a las viviendas, los habitantes de esos barrios  estaban a la expectativa, conscientes de la inminencia de la crecida de los ríos.

A pesar de que la pasada temporada ciclónica dejó a decenas de familias sin hogar, todavía la mayoría de las personas permanecen en casas de familiares y amigos porque sus viviendas no reúnen las condiciones para ser habitadas. Además, porque se inundan con la más mínima crecida de los ríos.

Las organizaciones comunitarias de La Barquita, en Los Mina,  Santo Domingo Este, prepararon un censo en el que identificaron a unas 800 familias en extrema vulnerabilidad, trabajo que dijeron fue entregado al director general de Desarrollo de la Comunidad, Luis Acosta Moreta, en noviembre de 2008. Supuestamente, él entregó el informe al presidente Leonel Fernández.

Cuando pasaron las tormentas Noel y Olga, cerca del 40 por ciento de las familias que habitan cerca del río y las cañadas se alojaron en casas de familiares y amigos. De ellas, la mitad deambula por las calles a la espera de auxilio.

“Es que todavía la zona permanece húmeda y ante cualquier aguacero las casas tienen el río dentro. Este lugar no reúne las condiciones mínimas para ser habitado”, explica Eridania Contreras, quien todavía vive fuera de su casa.

 

 Orlanda Montilla  tenía preparadas ya varias fundas y un bulto y es que, como dijo, debía tener todo  listo para abandonar su hogar en caso de emergencia.