Mucho por hacer en las escuelas

La medición internacional Pisa al rendimiento escolar logrado por jóvenes de 15 años de edad sigue colocando al país en las más bajas posiciones en Ciencias, Lectura y Matemática, casi en el último lugar. Afirmar que el sistema educativo dominicano experimenta cambios que llenarían expectativas al compás de un mayor presupuesto público no está respaldado por diagnósticos de credibilidad, dejando a la sociedad sin suficientes motivos todavía para confiar que se avanza en el crucial aspecto de formar mejores ciudadanos y reducir la marginación que se manifiesta en un amplio sector poblacional.

Hoy llaman la atención el déficit de formación profesional y complementaria de maestros, el alto índice de aulas con excesivo número de alumnos y baja calidad docente, un aprovechamiento de horas de clase casi estancado, tandas vespertinas frecuentemente vistas en inactividad y bachilleres que llegan con lagunas a las universidades. La enseñanza en sentido general no garantizaría que en la próxima valoración de la escolaridad pública y privada dentro de tres años República Dominica estaría más cerca de la tasa media que se alcanza entre 78 países analizados regularmente, menos aun aproximándose a la excelencia a pesar de haber crecido la inversión educativa que de todos modos es presupuestalmente inferior a los montos de recursos destinados por las naciones de mejores índices.

Esperanza, pero solo de nombre

Eso queda al menos en el municipio noroestano así bautizado cuando todavía había fe en el futuro y existía el ingenio azucarero que prodigaba empleos a sus habitantes, sustituido por una zona franca promisoria que recibía la mano de obra desocupada y que también se fue por el derrocadero de una región sin motor de desarrollo. Ignorada por gobiernos sucesivos de esos que en campaña prometen mucho o solo gastan en cosas que relumbran o llenan necesidades de corta duración.

En nombre de la falta de esperanza de los pobladores de Esperanza habló la alcaldesa Jacquelines Peña (PRSC) orgullosa de haber sido favorecida por los votantes para ser la primera autoridad municipal del lar nativo pero en extremo dolida por el mal estado del área urbana y el azote despiadado del desempleo que ella no podría resolver.