Muchos fueron los  ignorados en foro

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COPENHAGUE. AFP.  Cinco presidentes latinoamericanos, y numerosos vicepresidentes o ministros, participaron en la cumbre de Copenhague sobre el clima, pero mientras unos eran invitados en los exclusivos círculos del poder, otros mostraban su indignación por ser siempre los excluidos.

Las horas decisivas en la negociación del Acuerdo de Copenhague transcurrieron en una sala donde el presidente estadounidense Barack Obama negociaba con los mandatarios de potencias emergentes, entre los que se hallaba el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva.

Para Paulo Adario, responsable de Greenpeace Brasil, la cumbre de Copenhague marcó un giro en la actitud de su país en la escena internacional.

“Brasil siempre ha jugado un doble juego. Es un país esquizofrénico, arrogante y rico cuando se trata de cuestiones de mercado en la OMC, y pobre y humilde cuando quiere pedir dinero para cuestiones medioambientales”, explicó a la AFP.

Sin embargo en la cita danesa, Lula sorprendió, no sólo con su determinación a no reclamar financiación internacional para sus medidas de lucha contra el cambio climático, sino anunciando que está dispuesto a ayudar con sus propios fondos a los países más pobres. 

Otros países de latinoamericanos desempeñaron un papel más discreto en la reunión con el clima, aunque no por ello menos importante, como México, anfitrión de la próxima conferencia en 2010.