Muchos médicos en pocos lugares

La brecha  social  en República Dominicana va más allá del poder adquisitivo de la gente. La mala distribución de recursos también se da entre regiones.  La OMS  considera que  el número de médicos que ejerce  en el país es apropiado; mas no así la forma en que se distribuyen y prestan servicios en el territorio nacional. Santo Domingo y otras pocas ciudades  concentran el mayor número de profesionales de la medicina, incluyendo especialistas.

En el resto de la geografía, sin exceptuar zonas  de población creciente, lo que se percibe es un déficit de instalaciones y personal asistencial. Una insuficiencia agravada por el retraso del  Sistema de Seguridad Social  en crear una  red de atención primaria que acoja pacientes de  zonas  deprimidas.

Lógicamente, para que los médicos asuman su rol en localidades distantes el Estado tiene que crear  condiciones  favorables (incluyendo lo salarial) que den sentido a la permanencia. El grueso de las inversiones sanitarias ha obrado en contra de una distribución equitativa en los auxilios médicos.  Se han construido hospitales de amplitud y excelencia pero con notable concentración en unos ámbitos urbanos. Un giro importante en el sector de la salubridad debe consistir en asignar prioridad a programas de prevención  en el seno de las comunidades y en acercar el ejercicio profesional  de la medicina a los dominicanos situados fuera de las ventajas que trae  residir en grandes ciudades. 

Actos civiles a paso de tortuga

La carencia de documentos de identidad para completar la matriculación en escuelas  y alcanzar estatus civil no es exclusiva de los descendientes de haitianos a los  que se condena a  un limbo legal. Por desidia o ignorancia de los padres, niños de todo al país a los que sin dudas corresponde el registro, están marginados de la categoría  ciudadana a pesar de un programa que trata de integrarlos a la condición que corresponde. Incluso, un sector de la gente más pobre del país suele no calificar para subsidios sociales por falta de cédulas.

Ciertos trámites  burocráticos son  frustratorios. Obstaculizan y retrasan gestiones. Muchos dominicanos alcanzan situación  de indocumentados por viajar fuera del país. Otros  quedan en un ostracismo  sin  emigrar. Agilizar los pasos que eviten la marginación debe ser un objetivo pronto a lograr, aun cuando el proceso se aplique con  rigor para impedir la obtención  irregular de actas.