Muere el Nobel de Literatura, Imre Kertesz, a los 86 años

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BUDAPEST, Hungría. Imre Kertesz, el escritor húngaro que ganó el Nobel de Literatura en 2002 por una obra de ficción inspirada en gran parte en su experiencia real como prisionero en campos de concentración nazis, falleció el jueves. Tenía 86 años.

El escritor murió a las 4 de la madrugada en su casa de Budapest tras una larga enfermedad, indicó la editorial Magveto Kiado.

Kertesz tenía sólo 14 años cuando fue deportado al campo de concentración de Auschwitz en Polonia, en 1944. Sobrevivió a ese campo y después fue transferido a Buchenwald, de donde fue liberado en 1945.

“De niño uno tiene una cierta confianza en la vida. Pero cuando ocurre algo como Auschwitz, todo se desmorona”, dijo una vez.

Sin embargo, Kertesz también hizo la desconcertante confesión de que había experimentado “mis momentos más radicales de felicidad” en el campo polaco.

“No pueden imaginarse cómo es que le permitan a uno tumbarse en el hospital del campo, o tener un descanso de 10 minutos de un trabajo indescriptible”, dijo a la revista Newsweek en una entrevista en 2002. “Estar muy cerca de la muerte es también una cierta felicidad. Simplemente sobrevivir se convierte en la mayor libertad de todas”.

Tras regresar a su nativa Budapest, Kertesz se ganó la vida trabajando como periodista y traductor.

En un país donde las autoridades comunistas le miraban con recelo, pasaba el tiempo traduciendo al húngaro la obra de Friedrich Nieztsche, Sigmund Freud, Ludwig Wittgenstein y Elias Canetti, en un pequeño apartamento con vistas al Danubio.

Influenciado por las novelas existencialistas de posguerra de Albert Camus y Jean-Paul Sartre Keretsz estaba fascinado por el destino del individuo en un entorno a menudo totalitario, donde otros deciden su destino.

“Soy un judío no creyente”, dijo una vez Kertesz en una entrevista. “Pero como judío fue llevado a Auschwitz. Formo parte de esos judíos a los que Auschwitz transformó en judíos”.

“Sin destino”, una de las novelas por las que ganó el Nobel en 2002, se publicó finalmente en 1975 tras una década de lucha por sacarla a la luz.

La novela se vio ignorada en su mayor parte, tanto por las autoridades comunistas como por el público, en un país donde la concienciación sobre el Holocausto seguía siendo irrisoria, pese a la muerte de unos 50.000 judíos húngaros a manos de los nazis y sus lugartenientes húngaros.

Según Kertesz, el estado casi de tabú que sufrió “Sin destino” durante tanto tiempo podría deberse al hecho de que si bien trataba sobre el Holocausto, el libro también reflejaba el sistema totalitario comunista en Hungría.

“Escribí ‘Sin destino’ sobre el régimen de Kadar”, dijo Kertesz en una entrevista con el semanario húngaro Elet es Irodalom, refiriéndose al dictador comunista Janos Kadar, que gobernó Hungría hasta poco antes de los cambios democráticos de 1990.