Mueren 17 iraquíes y un soldado EU

BAGDAD (ANSA).- Un soldado estadounidense y al menos 17 iraquíes murieron ayer en Irak en una nueva jornada de violencia en la que recrudecieron los atentados suicidas y los ataques de las tropas norteamericanas contra objetivos de la resistencia iraquí.

Por cuarta noche consecutiva, la cuarta división de infantería bombardeó puestos de la resistencia iraquí en la región cercana a Tikrit, ciudad natal de Saddam Hussein ubicada a 180 kilómetros al norte de Bagdad.

Por la mañana en Kirkuk, principal polo petrolero del norte del país, un coche bomba explotó en una sede del partido kurdo Unión Patriótica del Kurdistán (PUK), que encabeza del presidente de turno del Consejo de Gobierno provisorio iraquí, Jalal Talabani.

La explosión causó la muerte de dos estudiantes, una maestra y el kamikaze. Otros 37 alumnos de una escuela cercana a la sede del PUK resultaron heridos, informaron fuentes médicas.

El responsable local del PUK, Jalal Jowher, culpó del atentado al grupo Ansar al Islam o a Al Qaeda.

En Ramadi, 100 kilómetros al oeste de Bagdad, en el considerado “triángulo sunnita” donde es más fuerte la resistencia al régimen de ocupación, un coche bomba explotó contra un edificio donde funciona la administración local elegida por Estados Unidos. Dos iraquíes murieron y 12 resultaron heridos.

En un segundo atentado ocurrido en Ramadi con explosivos, un hombre murió en un intento de asesinato del jeque tribal sunnita pro norteamericano Amer Abdel Jabbar Ali Suleiman.

Un portavoz militar estadounidenses informó en Bagdad que cerca de Ramadi un soldado estadounidense murió y otros dos resultaron heridos cuando el vehículo en el que viajaban fue atacado con un explosivo.

En Bagdad dos desconocidos a bordo de un automóvil abrieron fuego contra la embajada de Jordania en Irak, matando a un policía de guardia en la sede diplomática. La embajada de Jordania en Irak fue transferida a un nuevo edificio tras el atentado del 7 de agosto pasado en el cual murieron 19 personas.

Pese a esta nueva oleada de ataques, el general Martin Dempsey, comandante de la Primera División Acorazada desplegada par la seguridad en la capital, afirmó que desde el inicio de la operación Martillo de Hierro contra la resistencia iraquí, los ataques contra las fuerzas de la coalición “disminuyeron un 70 por ciento”.