Mueren 195 personas en batalla contra islamistas en Bombay

La India, (AFP).- El ataque coordinado contra varios lugares de Bombay, que dejó 195 muertos desde el miércoles por la noche, finalizó hoy con la muerte de los tres últimos islamistas atrincherados en el hotel Taj Mahal de la capital económica de India.

Los comandos indios mataron el sábado a los tres últimos islamistas que quedaban en el hotel. “Dijimos que quedaban tres terroristas… y tenemos tres cadáveres”, anunció el jefe de la Guardia de Seguridad Nacional de India, J.K. Dutt.

“Estamos yendo habitación por habitación para verificar que la situación es segura”, añadió el jefe de los comandos.

Poco antes, el jefe de la policía local, Hassan Gafoor, había anunciado a la AFP el final del asalto, casi 60 horas después de que se iniciaran los ataques en varios puntos de Bombay.

El histórico Taj Mahal Palace era el último lugar de la ciudad donde aún se escondían algunos de los islamistas que participaron en los atentados del miércoles, después de las incursiones del viernes de las fuerzas de seguridad en el hotel Oberoi/Trident y en un centro judío.

Este sábado al mediodía aterrizó en el aeropuerto parisino Charles de Gaulle un avión fletado por Francia con 77 rescatados a bordo, 17 de ellos españoles.

En los sucesos ocurridos desde el miércoles, “el número total de muertos es 195, hasta este sábado por la mañana, y hay 295 heridos”, dijo a la AFP R. Jadhav, un responsable de la oficina local de gestión de catástrofes.

Entre los muertos figuran al menos 26 extranjeros: ocho israelíes, cinco estadounidenses, dos franceses, dos australianos, un británico, un japonés, un alemán, dos canadienses, un italiano, un ciudadano de Singapur, otro de Mauricio y una tailandesa.

Pero el balance de víctimas podría aumentar ya que los servicios de rescate siguen buscando cadáveres o heridos.

Además, once islamistas murieron durante las operaciones y otro fue arrestado. Fuentes de los servicios de inteligencia indios dijeron que el detenido confesó venir de Pakistán.

Según la agencia Press Trust of India, que citaba fuentes oficiales, hasta tres extremistas, uno de ellos paquistaní, fueron detenidos en el hotel Taj Mahal.

Las bajas sufridas por las fuerzas de seguridad fueron 15, según el viceprimer ministro del estado de Maharashtra, R.R. Patil. Entre ellos figura el jefe de la unidad antiterrorista de Bombay, a cuyo entierro acudieron este sábado miles de personas.

A primera hora del viernes, las fuerzas especiales indias lanzaron una operación en un centro judío de la ciudad, donde mataron a dos asaltantes que el jueves se atrincheraron capturando a varios rehenes. Seis israelíes murieron allí, incluidos un rabino y su mujer, que también tenían nacionalidad estadounidense.

Ocho de los islamistas involucrados en los ataques se infiltraron en Bombay hace un mes haciéndose pasar por estudiantes malasios, indicaron el sábado a la AFP fuentes de la inteligencia militar india.

Según la fuente, a ese primer grupo, formado por jóvenes “de entre 24 y 30 años”, se sumó el miércoles por la noche un segundo grupo que llegó por mar.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, se encontraba reunido el sábado con los jefes de las fuerzas armadas y de los servicios de inteligencia para analizar los ataques coordinados y las “vías para prevenir ataques” como el de Bombay, informó su oficina.

En cuanto a la autoría de los sucesos, India acusó abiertamente el viernes a su vecino y rival, Pakistán, de estar detrás de lo ocurrido en Bombay, una ciudad de 13 millones de habitantes.

Islamabad desmintió con firmeza su implicación en los ataques, en los que algunos responsables occidentales ven la marca de la red Al Qaida.

Al contrario de lo anunciado el viernes, Pakistán decidió no enviar a India al jefe de sus servicios secretos (ISI) para ayudar en la investigación de los ataques en Bombay, aunque sí desplazará a un representante, según un comunicado del primer ministro.

Los ataques de Bombay fueron reivindicados por los “Muyahidines del Decán”, por el nombre de la meseta que ocupa el sur y el centro de India, que dijo luchar por la defensa de los musulmanes de India, una minoría de 150 millones de personas en un país de 1.200 millones de habitantes mayoritariamente de religión hindú.

El presidente estadounidense, George W. Bush, se declaró el viernes “profundamente entristecido”, mientras que el primer ministro británico, Gordon Brown, anunció el envío de policías para ayudar en la investigación.

La televisión local calificó los atentados de “11 de septiembre indio”.