Mujer y violencia

MARTHA PÉREZ
Décadas de lucha, reflexión, formulación y ejecución de acciones institucionales a nivel regional y continental tras respuestas de mitigación, no han servido para contrarestar, de manera significativa, las distintas formas de violencia contra la mujer. Violencia en el hogar, violencia y esclavitud sexual, trata de mujeres y niñas, prostitución forzada, violencia en situaciones de conflictos armados, embarazos forzados, asesinatos por razones de honor, infanticidio femenino y/o selección prenatal del sexo a favor de bebés masculinos, mutilación genital femenina y muchas otras expresiones, prácticas y tradiciones perjudiciales se manifiestan como formas de violencia de sociedad en sociedad y de cultura en cultura, a nivel mundial.

En República Dominicana se registra un haber importante en la lucha por eliminar la violencia contra la mujer. Un haber que se corona con la conquista de haberse instituido el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, declarado el 17 de diciembre de 1999 mediante la Resolución 54/134 de la Asamblea General de la ONU, en honor a Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, las hermanas asesinadas en 1960 por la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.

En lo que va de año han sido asesinadas 158 mujeres, una cifra alarmante si se compara con los esfuerzos institucionales y sociales que se hacen en nuestro país contra la violencia de todo tipo. Necesariamente hay que preguntarse ¿por qué ese contraste?.

Existe sólo una respuesta sustentada en varias razones: El silencio de las victimas; pese a que se han registrado en este año alrededor de 12,800 denuncias de mujeres victimas de violencia. Entre las razones del silencio, que muchas requieren del análisis y respuesta profesional, están: el temor a ser nuevamente maltratada, requerir y no recibir una asistencia, en el marco del derecho a la atención y la privacidad, de parte de organismos competentes, la exclusión por parte de familiares, amigos y relacionados, calificándole, incluso de una persona con problemas, la falta de refugio en momentos de emergencia en el hogar, la falsa esperanza en que todo pasará “mañana”, la justificación insostenible de la violencia, la falta de dialogo con su pareja para expresar firmemente lo que quiere justificándolo realmente. Y, lo peor, la marca psicológica por crecer y vivir en un ambiente de violencia.

De esto deviene que el problema no está en lo que se haga o se deje de hacer hacia lo exterior de los involucrados para mitigar la violencia, el problema es de fondo y debe empezarse a solucionar desde el interior de las víctimas y sus agresores; es un asunto de conciencia, de íntima convicción. Los actos de violencia contra la mujer no deben hacer al agresor más macho y a la victima menos hembra o mujer; los actos de violencia deben hacer a ambos más seres humanos. ¿Cómo?, decidiendo, con ayuda o sin ésta, pero juntos, cambiar la situación. Decimos juntos, porque generalmente la violencia contra la mujer es la denominada violencia doméstica, de pareja, que además involucra a los hijos, también maltratados física, psicológica y emocionalmente. Existe una violencia por secuela, es una cadena. Mujeres aceptan ser victimas de la violencia porque es lo que conocieron durante su desarrollo; porque se solidarizan con el padecimiento de un pariente cercano, madre o hermana que también la ha sufrido; porque, pese a que la maltrata, ese es el macho que puede “resolverle” la vida. Violencia por sobrevivencia! O simplemente, violencia por sexo, siquiera por amor.

El tema es profundo y delicado; los casos crecen; las victimas cayan; y los agresores se fortalecen, en un mundo que ya no resiste más manifestaciones de violencia. Cómo ir revirtiendo la situación?: Considerar el problema seriamente por parte de todos. Denunciar y atender judicialmente los casos de violencia. Y diseñar y apoyar campañas de educación contra la violencia. Ahí está la Campaña ¡Por la vida! auspiciada por la Secretaría de Estado de la Mujer. Apoyar masivamente, a nivel público, privado y social, esta campaña será contribuir juntos a enfrentar el tema Mujer y Violencia, realmente ¡por la vida!.