Mujeres dominicanas atormentadas Leonor Feltz Correspondencia con Pedro Henríquez Ureña (2)

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Pero más excitante me resultó la frase de Mercedes García Siragusa relativa a Leonor Feltz: «Es difícil vislumbrar el vínculo de parentesco [con los Nanita, DC], pues las hermanas Feltz no se casaron y no hay apellidos comunes entre ellas y estos hermanos Nanita, de segundo apellido de León.»
Pues sí, debe haberlo, me dije y voy a comunicarme con el único Nanita con quien tengo relación de amistad intelectual: el arquitecto Leopoldo –Polín– Espaillat Nanita (1930-). Relación que viene desde la Universidad estatal, donde fue Vicedecano. Redactó el Reglamento y los Estatutos del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores, uno de sus fundadores y presidente y muy conocido por su participación en la Revolución de Abril de 1965.
¿Qué vínculo familiar tenía Leonor Feltz con los Nanita?, fue la primera pregunta que le hice a don Polín por teléfono. –Oh, tía Nonó fue hija de un Nanita llamado Dámaso, de Puerto Plata, me respondió, pero no pudo precisarme más. Luego de confrontar una enorme cantidad de información, me remitió al “Diccionario histórico-biográfico dominicano” de Rufino Martínez, a quien yo llamo el Tucídides dominicano, obra en la que figuraban los troncos familiares evocados por la nota luctuosa del 18 de marzo de 1948 (p. 6) de “La Nación”: los Nanita, los Espaillat y los Echenique.
Por eso la nota luctuosa, como dice la profesora García Siragusa, “no repara en elogios a la educadora a quien sitúa como” «miembro de honorables familias de nuestra alta sociedad, uno de nuestros valores femeninos más destacados, quien gozaba de estimación y afecto unánimes, por sus virtudes singulares y sus merecimientos extraordinarios.»
La nota debió ser escrita por el poeta Juan Bautista Lamarche, a la sazón director del periódico “La Nación” y, por su apellido, vinculado a los Henríquez, pues Flérida García era Lamarche, y no se sabe todavía si el García va de segundo apellido o el Lamarche de primero.
Entonces le referí a don Polín las tres notas que sobre Leonor Feltz escribieron William Read (blog http://galileosrl.blogspot.com/2010/08, Eduardo Matos Díaz en Santo Domingo de ayer y de hoy (SD: Taller,1984, pp-84-85) y Ramón A. Font Bernard en su artículo “Convocatoria para la nostalgia” (periódico Hoy, 4 de marzo de 2005), según datos que consigna la profesora García Siragusa.
Dato importante antes buscar en mi librero la obra de Carlos Larrazábal Blanco, primero, y luego la de Rufino Martínez: establecido el parentesco de Polín como sobrino-nieto de Leonor Feltz. Don Polín me confirmó que el apellido Feltz era holandés. ¿Cómo y a qué vino Margarita Feltz de Curazao a Santo Domingo? Es una incógnita que hay que despejar.
Consulté el libro Familias dominicanas, de Larrazábal Blanco, letra N (SD: Academia Dominicana de la Historia, 1978, t. V, p. 324) y encontré lo siguiente sobre los Nanita, siglo XIX: 1. Dámaso Nanita, coronel de las Reservas provinciales hacia 1863, nat[ural] de Puerto Plata, h[ijo] de Martín Nanita y Martina Lucenda [¿o Lucinda?, DC], casado con María Petronila de la Rosa, natural de Puerto Plata, hija de Félix de la Rosa y Juana Martínez, difts= [difuntos]. Hijos: H1 Dámaso, vivía en 1864, 15 años – H2. ABELARDO. – Petronila de la Rosa, viuda, m.[uerta en] 1902, 69 años. Martín Nanita, me informó don Polín, fue uno de los que condujo preso al patricio Ramón Matías Mella, deportado en 1844 junto a los trinitarios de más viso por Santana.
A renglón seguido, el H2, que es ABELARDO, contiene los datos siguientes: Abelardo Nanita y Aurelia (Camelia) de León (nat.[ural] de San Cristóbal. Hijos: N1 Abelardo, n.[acido] el 13 de diciembre de 1884 (SB) – N2 María Consuelo, n.[acida] el 15 de enero de 1886 – N3 María Caridad, n.[acida] el 4 de abril de 1887 – N4 María Teresa, n.[acida] el 22 de junio de 1888, c.[asada c.on] Ramón Antonio Espaillat Genao, suc.[esores], m.[uerto] el 11 de junio de 1963 – N5 Manuel Emilio, n.[acido] el 22 de diciembre de 1890 – N6 Alejandro Aurelio, n.[acido] el 9 de diciembre de 1889, m.[uerto en] 1938– N7 Arturo Enrique, n.[acido] el 6 de enero de 1892. – El general Abelardo Nanita, 34 años, Ministro de Guerra, m.[uerto] el 11 de febrero de 1892. Aurelia de León, m. [uerta en] 1897, 30 años.
He aquí aclarado el vínculo de parentesco de María Clementina (nacida el 23/11/1867 y bautizada en la Catedral el 14/12/1867) y Dámasa María Leonor Feltz Nanita, pero permanecen como incógnita los apelativos Leonor y Clementina (tía Titina, para don Polín). Dámasa, en honor de su padre Dámaso. Y el nombre María, común a todas las hijas del matrimonio Nanita-De León, por lo tanto, sobrinas de las Feltz. Se ve entonces la conexión del apellido Nanita (originario de Islas Vírgenes, pero Rufino lo cree haitiano) con los De León, de San Cristóbal, y los Espaillat, de Santiago, vínculo este último semi aclarado aquí, pero que será ampliado cuando busque la entrada Espaillat en Rufino Martínez.
Con estos antecedentes familiares, se explica el sentido de la nota luctuosa, tanto por el prestigio del general Nanita, ministro de Guerra y Marina de Ulises Heureaux, enviado a los doce años a Islas Vírgenes a estudiar, de donde regresó como perito mercantil (hay que suponer que hablaba inglés como segundo idioma y quizá francés como tercer idioma). En 1892 a la presidencia con personalidad propia, distinto a Wenceslao Figuereo o Tomás Demetrio Morales, quienes fueron candidatos de mentira para dar paso a Lilís. Hay que recordar que la nota luctuosa no podía ser redactada de otra manera, porque los Nanita pasaron del lilisismo al velazquismo y de este al trujillismo, y don Abelardo René Nanita fue director del periódico “La Nación” y compilador de los tomos 7 y 8 de “La Era de Trujillo” (Cd. Trujillo: Colec. La Era de Trujillo. 25 años de historia dominicana, Impresora Dominicana, 1955).
Y por el tronco Espaillat-Nanita, Ramón Antonio, mayor del Cuerpo Médico y Sanidad Militar y director del antiguo hospital Marión, casado con María Teresa Nanita, compiladora de un Registro de Leyes que sirvió de base a la organización del Archivo del Palacio Nacional y a la Procuraduría General de la República, además de haber sido diputada al Congreso, según me afirmó don Polín Espaillat, hijo de ambos, en nuestra conversación telefónica.
Y lo más lejos que tiene don Polín Espaillat es que al referirme la historia de tres familiares suyos, Pedro Ignacio Espaillat (mártir de la Guerra de la Restauración), Leopoldo –Polín– Espaillat y Emilio Espaillat, él ignora que este último personaje fue para mí la inspiración de un cuento que figura con el título de “Epalyá” (pronunciado a la cibaeña) en mi libro “La sangre ajena”, (SD: Santuario, 2011 [1996]) y cuyas fechorías, acompañadas de una valentía y temeridad inconcebibles, están documentadas y narradas por Rufino Martínez en su libro ya citado “Diccionario histórico-biográfico dominicano”. (Continuará).