MUSICA MAESTRO
Félix del Rosario y la música navideña

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POR ALEXIS MÉNDEZ
Con el entusiasmo multiplicado por tres, y con un clima más cómplice que nunca, se siente entre los dominicanos, un ambiente navideño. Aunque la crisis no le da chance al flujo de dinero, todos nos sentimos optimistas, y entre adornos y promociones que se asoman, gritamos en el pensamiento: ¡Estamos en Navidad!

No faltan anuncios de ponches, ni quioscos vendiendo manzanas y uvas. Santa Claus y los Reyes Magos son los principales actores televisivos. Y por supuesto, no nos imaginamos esta época sin la música de Félix del Rosario. Esa que se grabó en los discos, y en el alma de todos.

Por más que en la radio nos restrieguen al “El Pavo y el Burro”, los temas de “Los magos del ritmo” siguen reinando. Es un sentimiento que frena cualquier moda. Es el pueblo enfrentado a la imposición.

De niño, me sentí atraído por temas como “Cascabel”, y “El tren de la navidad”. Intentaba imitar a mi tío (el mismo Wilfredo de siempre) cuando cantaba “Candela”: “En la fiesta e’ noche buena/ me tomaba unos traguitos/ y después por la mañana/ agua fría con hielito”.

En su “Fichero artístico dominicano”, el extinto Jesús Torres Tejeda define al maestro como “un músico por naturaleza y vocación”. Y es que se siente que Félix del Rosario siente la música en lo más profundo de su ser. Recuerdo que una ocasión, mi amiga Yuyú, en uno de sus comentarios extremos lo ubicaba como “el único músico popular dominicano que le endosa calidad al sonido que sale del alma”.

Tiene 28 producciones discográficas con los Magos del Ritmo. Además realizó excelentes trabajos con la Santo Domingo All-Stars Band y con El grupo Félix. Son etapas que ha quemado basado en una música bailable que combina el merengue y otros ritmos antillanos con un cierto aire de jazz. Pero a pesar de la evolución ha mantenido la tradición de su música navideña, aquella que se le exige cada fin de año y que él, muy a gusto, y a pesar de los embates de salud, sigue ofreciendo muy complacido.

Escuchar sus compases, bailarla entre coquitos y guirnaldas, es más que un tributo a su calidad. Es una necesidad cultural que nos llena de emoción cuando interpreta “De la montaña venimos”, y nos une al folclore boricua. Es la esencia de la “Noche Buena” y el “Año Nuevo”, que se acentua en el canto de Frank Cruz, en el recuerdo de la voz del Negrito Macabí y el toque de la tambora de Memelo.

Que no se diga más, como todo diciembre, con la energía de los fuegos artificiales y el sabor del lechón asado, gritemos a Félix: ¡Música Maestro!
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