Música, oraciones, lágrimas y globos celebran la “visión” de Romney  

TAMPA, EEUU. AFP. Esperó cuatro años por este momento, Jane Dale lagrimea por “su” Mitt Romney, mientras miles de globos con los colores de la bandera estadounidense caían sobre el Foro de Tampa para celebrar la gran noche del candidato republicano a la Casa Blanca.  

“Es extraordinario. Yo lo adoro, voté por él hace cuatro años” en las primarias de 2008, dijo Jane, venida desde Las Vegas para ver a su “héroe”. Su esposo le tira de la manga “tenemos una cena que nos espera”, pero Jane, con su broche que dice “MITT” en letras brillantes, no terminó.

“El es honesto, podemos confiar en él, es un padre y  marido. Tiene todo lo que hace falta. Es mi Mitt, que Dios lo bendiga”, afirma esta mujer. Antes de esta apoteósis regulada al milímetro, la presión aumentaba progresivamente, al ritmo de las intervenciones y de videos realizados a medida, con primeros planos ventajosos y música ad hoc.  

La gran fiesta comenzó con el presidente de la Cámara de representantes John Boehner, quien propuso solemnemente a los “honorables Mitt Romney y Paul Ryan” la candidatura del Partido Republicano a la presidencia y vicepresidencia de Estados Unidos.  

Y el sonido prosiguió con los Black Eyed Peas y su ritmo, lleno de promesas, “Tengo un sentimiento. Siento que esta noche va a ser una buena noche”. Y el salón del auditorio, donde se ubican los delegados, comienza a contonearse. Y si Connecticut permanece algo tranquilo, California se mueve a un ritmo cadencioso. 

“Amo a Mitt”

Durante ese tiempo, a la espera de los tenores del partido, los participantes se divierten en los pasillos del Forum, van a comprar un hot dog, galletitas con los colores del partido republicano, rezan una plegaria en la sala prevista para ese fin, o dan un pequeño paseo por la tienda de recuerdos, donde los dólares corren a mares.  

Connie Rivers, llegada desde Tennessee, luciendo un gorro con los colores de la bandera estadounidense, cubierto de “pins” y broches que dicen “I love Mitt”, compra “unas t-shirts, llaveros y pequeños elefantes”, el emblema de los republicanos. “Son para mis amigos y mis niños. Son unos encargos”, dice.  

De regreso a la sala del auditorio, donde se puede apreciar el estilo de los sombreros de cowboy de los delegados texanos y los extraños cascos negros de sus colegas de Virginia Occidental, hay que esperar para que el termómetro, ya titilando por una constelación de campeones olímpicos, aumente inexorablemente su temperatura.  

Luego de ver un video de rigor en homenaje a la familia Romney, las luces bajan y la silueta reconocible entre miles de Clint Eastwood en el filme “El bueno, el malo y el feo”, con sus pistolas a la cintura, electriza a la audiencia.  

“Es un duro de pelar en sus películas. Es el hombre que nunca tiene miedo a los desafíos que se le presentan. Es perfecto que esté allí”, dijo a la AFP el pastor Stephen Broden, delegado por Texas.  

En el auditorio se ubican todos para escuchar a la leyenda del cine dialogar con un Barack Obama invisible, simbolizado por una silla vacía: Ann Romney, totalmente vestida de azul, los cinco hijos de la pareja Romney, Paul Ryan y su familia.  

Luego, después de que el joven senador Marco Rubio hubiera demostrado una vez más su talento como orador, el héroe de la velada ingresa al escenario bajo las vivas de la audiencia al son de guitarras eléctricas, y acepta la investidura de su partido.  

Cuarenta y cinco minutos después, al ritmo de “¡USA, USA, USA!” vociferado a voz en cuello, las ovaciones y la expulsión inesperada de tres manifestantes anti Wall Street, la sala en delirio celebra a su héroe bajo un diluvio de música, globos y luces multicolores.