Música para el aprendizaje

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La música es un arma tan poderosa que puede influir directamente sobre la frecuencia de las ondas cerebrales, la respiración, el ritmo cardíaco, la presión arterial, la producción de ciertas hormonas y causar efectos tales como reducir la tensión muscular, mejorar el movimiento y coordinación del cuerpo. De la misma manera puede reforzar la memoria y el aprendizaje, entre otros efectos, según las aseveraciones del investigador Don Campbell en su publicación “El Efecto Mozart”.

La de Campbell es una de las investigaciones que favorecen la integración de la educación musical en la formación de los individuos, con miras a despertar y desarrollar capacidades. Y según explica la maestra Rita de los Santos, especialista en educación musical, el objetivo de una terapia musical no es hacer del estudiante un músico per sé, sino involucrarlo en un proceso creativo en el que pueda participar activamente y  formarle e influir en aspectos de su vida aún fuera del salón de clases.

Escuchar desde antes de nacer.   El hombre es sensible al sonido y la música desde antes de nacer. En los primeros meses de vida un feto escucha y memoriza sonidos como el latido del corazón, la respiración y la digestión de su madre. Incluso, escuchar estos sonidos después de nacer, le ayudará a encontrar calma en situaciones de estrés. Este temprano y alto  nivel de respuesta auditiva es una de las razones por las que se recomienda iniciar la educación musical a temprana edad.

“Desde los comienzos de la pedagogía moderna, son muchos los pedagogos y psicólogos que insisten en la importancia de la música y en su inclusión en la educación lo más pronto posible. Tal es el caso de Froebel, Decroly, María Montessori. En la actualidad sabemos que el feto oye… el oído es el primer órgano sensorial que se desarrolla dentro del útero. Se reconoce en la música un medio de comunicación y expresión que la hace especialmente pertinente cuando se trabaja con personas que presentan dificultades de aprendizaje, ceguera, sordera, trastornos motores, trastornos de personalidad, autismo, entre otras”, explicó De los Santos.

El contacto temprano con la música (entre el primer y los cinco años) es capaz de mejorar la respuesta, la concentración y la capacidad del aprendizaje, establecieron estudios realizados por Jim Clark y Helen Taylor, de la Universidad de Northumbria, Reino Unido. Pero no se trata simplemente de escuchar música y ya, ni de elegir las piezas más clásicas. Además del tipo de música, es importante considerar la forma en que el cerebro del niño procesa los estímulos sonoros y proveer herramientas para preparar el cerebro y el oído para que el efecto sea más prolongado y concreto.

Musicoterapia para niños.   La profesora De los Santos dirige el centro Kindermusik Studio (www.kindermusikstudiord.com), donde los niños reciben clases de exploración musical desde que son bebés  hasta los siete años, incluyendo aquellos con necesidades especiales como los diagnosticados con autismo, síndrome de Asperger, parálisis cerebral o dificultad para el aprendizaje. Allí los niños se inician en la música conociendo instrumentos diversos y escuchando distintos géneros, desde instrumental, folclórica, infantil, y otros que pueden añadirse según necesidades específicas.

Para escoger el tipo de música que conviene escuchar a los niños “reconociendo en la música un recurso pedagógico que trasciende su función puramente estética o de esparcimiento, es necesario garantizar una serie de criterios previos. Primero, qué es lo que se quiere lograr. Luego se escoge la música o estilo musical más apropiado. Así, por ejemplo, si la conducta que se busca lograr guarda relación, por ejemplo, con una dimensión cognitiva o una mejor concentración en el aula, se pueden privilegiar músicas cuyas melodías sean ejecutadas con instrumentos de cuerdas, como los violines, cuyos estímulos sonoros llegan mejor a determinados niveles de la corteza cerebral”, indicó De los Santos.

También es importante reconocer la estructura y organización interna de la música a escoger. “Si deseamos potenciar la manifestación de habilidades asociadas al lenguaje o al cálculo, podemos encontrar en la música clásica un  poderoso aliado pedagógico, pero   sobre todo  música de calidad”. añadió. 

El especialista

Rita de los Santos

ritadlsantos@gmail.com

A todos nos gusta la música. Se puede escuchar mientras hacemos las tareas de casa, como fondo en una reunión familiar, para hacer ejercicio o simplemente por el placer de hacerlo. Hay música para todos los gustos y momentos y con ella podemos relajarnos o animarnos. La música puede ayudar a los niños tímidos, a los inquietos, a los distraídos, a los que tienen problemas de aprendizaje o de sueño, a los rebeldes, a los hiperactivos… Acerca a tus estudiantes, a tus hijos al mundo musical. Puedes jugar con él a hacer música con objetos  caseros como una caja o unas latas, colocar música al contarle historias; también mientras lo bañas o  le das un masaje, y cantarle nanas al dormir….