Naciones difieren sobre reforma FMI

WASHINGTON (AFP).- Los países ricos y los emergentes dejaron patente este sábado la persistencia de sus discrepancias sobre la reforma del FMI, al ofrecer soluciones contradictorias para una nueva repartición de las cuotas entre los miembros, en la reunión de primavera de la institución.

El director del Fondo, Rodrigo Rato, se declaró optimista sobre la posibilidad de lograr la aprobación de los 185 países miembros en el plazo previsto de fines de 2008, a una reforma que refleje mejor la economía de hoy día, aunque no descartó “un posible acuerdo en la reunión anual” de octubre en Washington.

“El resultado de la reforma debería ser más acciones para las economías dinámicas, de las que muchas son economías de mercados emergentes”, afirmó de una manera general el Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI), que agrupa a los gobernadores del Fondo, en su declaración final.

En la reunión del CMFI, los miembros mantuvieron las posiciones expresadas seis meses atrás en Singapur, cuando la organización lanzó la segunda fase de la reforma, después de otorgar más poder a China, Corea del Sur, México y Turquía para reflejar mejor su peso económico.

Por una parte, los países emergentes piden que se tome en cuenta el Producto Interno Bruto (PIB) para que dispongan de cuotas comparables a su peso económico, mientras Estados Unidos y los europeos se muestran reacios a ceder parte de su capital en la institución financiera.

Entre los países emergentes, Argentina y Brasil llevan la voz cantante para reivindicar mayor peso: “nuestra voz debe ser escuchada en la arena internacional”, afirmó la ministra argentina de Economía, Felisa Miceli, que preside el G-24, que agrupa países en desarrollo.

“La principal demanda de Brasil es que se reconozca el cambio de la posición económica de varios países emergentes en el FMI, o sea los países que crecieron más, que tienen un PIB mayor, deben tener cuotas mayores y por tanto un poder de decisión mayor en el Fondo”, subrayó por su parte el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega.

“Yo no estoy satisfecho con la velocidad de los cambios”, reconoció. “Hay todo un grupo de países que quiere mantener el statu quo, países que crecieron menos, que tienen una proyección económica menor, pero que quieren mantener una participación mayor, de 40 o 50 años atrás, (cuando) ellos eran (más) importantes”, lamentó.

Los países señalados por Mantega no parecieron dispuestos a ceder terreno y pidieron que se tome en cuenta la apertura financiera de los miembros.

“Cualquier nueva fórmula debe representar correctamente el tamaño y el papel de los países en la economía mundial, ambos expresados en PIB y apertura”, advirtió el presidente del Banco Central Holandés, Nout Wellink, ante el CMFI.

“La nueva fórmula debe incluir una variable que refleje la apertura financiera”, añadió Hans-Rudolf Merz, el ministro de Finanzas de Suiza.

Bélgica, Holanda, Suiza y Suecia crearon un grupo que dispone de algo más de 15% de los votos en la institución, la cifra necesaria para bloquear cualquier decisión, y adelantaron que se opondrían a cualquier reforma que los deje sin la posibilidad de ejercer su veto.

Por su parte, España ya manifestó su intención de lograr un porcentaje de votos que represente la importancia actual de su economía.

Las cuotas determinan los derechos de voto, las contribuciones en el presupuesto y el acceso al financiamiento de los 185 países miembros de la institución.

La revisión de su fórmula de cálculo está en el centro de la reforma del organismo financiero.