“NADIE LO QUERÍA FIRMAR” Arístides Aquino

Cincinnati Reds' Aristides Aquino celebrates after hitting a solo home run, his second home run of the game, in the third inning of a baseball game against the Chicago Cubs, Saturday, Aug. 10, 2019, in Cincinnati. (AP Photo/Aaron Doster)
Cincinnati Reds' Aristides Aquino celebrates after hitting a solo home run, his second home run of the game, in the third inning of a baseball game against the Chicago Cubs, Saturday, Aug. 10, 2019, in Cincinnati. (AP Photo/Aaron Doster)

Hoy todo el mundo habla de la sensación que se llama Arístides Aquino, el jardinero de los Rojos de Cincinnati que ha pegado ocho jonrones en sus primeros 12 juegos en Grandes Ligas para establecer un récord de Grandes Ligas.
Pero cuando hace nueve años se encontraba buscando una firma para jugar como profesional, nadie lo quería firmar.
Peor aun, los scouts que peinaban los diferentes programas de desarrollo de prospectos en el país ni siquiera lo querían ver.
Todos menos uno.
“Richard fue el único scout que le puso atención al muchacho. Bueno, él y Nanita, de Boston, que también mostró interés en él”, dijo el entrenador Amaury Nina, quien tomó a Aquino bajo su ala cuando tenía apenas 13 años y pesaba solo 120 libras.
Nina se refiere a Richard Jiménez, el hoy director internacional de los Rojos de Cincinnati, quien vio algo muy llamativo en Aquino, a quien firmó para el profesionalismo el 18 de enero del 2011.
“Al ver las prácticas de bateo veía que había huecos y una posición de bateo poco ortodoxa, pero se veía el talento. Ese muchacho me demostró habilidades y además de que ponía en práctica lo que uno le comentaba y le decía”, señaló Jiménez.
Y el tiempo le ha dado la razón.
Apenas ha jugado 12 partidos en su carrera, y 11 hasta ayer en el 2019, pegando 15 indiscutibles en 35 turnos al bate para un promedio de .429, con un doble y ocho jonrones, además de 16 remolcadas.
Nina recuerda que en su proceso de firma, un día llevó a Aquino a la academia de los Medias Rojas para una prueba y allí fue recibido por Craig Shipley, para aquella época alto ejecutivo de desarrollo internacional del conjunto de Boston.
Esa jornada, marcó a Aquino que para entonces tenía apenas 16 años de edad.
“El lo puso a batear ‘malla’ y después de tres lanzamientos nos dijo que nos fuéramos, que ese muchacho no servía. Arístides se puso a llorar y nos fuimos, en el camino me dijo que no me preocupara, que él iba a ser un Grandes Ligas”, recuerda Nina.
Ocho años más tarde, y con 220 libras de peso (40 más de las 180 que alcanzó entre los 13 y 16 años), Aquino deslumbra el mundo del béisbol.
Su bono de firma de US$125 mil hoy luce como una gran ganga, que ha impulsado a Jiménez en el mundo del béisbol como un gran evaluador de talento.
“Con él yo aprendí que había que hablar con los muchachos y tratar de ver si ellos entendían y asimilaban las direcciones que uno les da. Me cambió mi visión como scout”, agregó Jiménez.