Najayo cambia vida reclusas

LLENNIS JIMÉNEZ
l.jimenez@hoy.com.do
Felipa Paredes es una dominicana que luego de fracasar en su viaje hacia Holanda, país de Europa, aprendió a leer y escribir correctamente dentro de una cárcel dominicana, donde llegó cuando apenas tenía el tercero de la primaria y hoy, cursa el primero del bachillerato.

La mujer ya aprendió computación y su orgullo, según ella misma confiesa, es saber hacer una carta a computadora.

Es una de las 290 internas del centro de corrección y rehabilitación Najayo-Mujeres, el que ahora se administra sin permitir el tráfico de droga, los abusos y maltratos a que eran sometidas las reclusas.

La directora del centro, Rosa Flores, afirma de que de Najayo-Mujeres se eliminó la vieja práctica de la corrupción, extorsión y los privilegios.

Dijo que quedó  atrás la inequidad, el irrespeto a los derechos humanos, la prostitución y la drogadicción. “Hoy hay igualdad y equidad”. Najayo, que dejó de constituir una cárcel hacinada, pertenece a los nueve recintos del nuevo modelo penitenciario. Está regenteado por el Patronato Nacional Penitenciario, que preside el cardenal Nicolás de Jesús  López Rodríguez.

De la población retenida, 175 están condenadas y 115 se encuentran en condición de preventiva, debido a que un tribunal no les ha pronunciado una sentencia.

 El relato de las autoridades del centro y el testimonio de las internas fueron presentados ayer en el ayer en el programa televisivo “Ministerio Público”, que produce la Procuraduría General de la República, y que correspondió a la segunda entrega.

  El esfuerzo. Las buenas prácticas penitenciarias es lo que se percibe junto al desarrollo de los programas que logren la reeducación de las mujeres que entran por una u otra razón, afirma Flores. Se busca devolverlas a la sociedad, sabiendo algún oficio, para que no tengan que volver a delinquir. Salen con educación y conociendo un trabajo. Este centro fue reconocido en el área de América Latina.

LAS CLAVES

1. Idanisa Rosario

Es una interna profesora de belleza, con este oficio obtiene los recursos para ella y su familia.

 2. Andreina Pujols

Afirma que en Najayo consiguió asociarse con otras personas y lo más importante, acercarse a Dios.

3.   Felipa Paredes

Esta mujer engrosa la lista de mujeres que ayudan al centro de Najayo a reducir el nivel de analfabetismo en 0.2%. Además, de educación básica, recibe cursos técnico. Afirma que en el centro se aferra mucho a Dios. Indica que quien entra al centro ya no sale peor que como entró. Valora el trato sin privilegio y la alimentación sin diferencia.

4. María de los Angeles

  Esta interna de origen español, condenada a siete años, testimonia que en la prisión se toma las cosas más en serio, por estar rodeada de gente que la aconseja.