Navidades y política

Es asombroso ver la cantidad de aspirantes a cargos electivos que presentan los partidos políticos del sistema. Casi treinta mil dominicanos se han inscrito para participar en las próximas elecciones congresuales y municipales. Los partidos políticos aprovechan este derroche de proselitismo, como una forma de crecimiento, pero resulta contradictorio la enorme cantidad de recursos económicos que se malgasta en una propaganda mal dirigida y concebida sin en mínimo criterio profesional.

Los aspirantes prometen cosas verdaderamente absurdas; estas propuestas con un alto contenido demagógico, lejos de llegar al convencimiento de los votantes, lo que producen es un efecto contrario,  Un aspirante a senador promete legislar para realizar los “grandes cambios” que el país necesita.

Otro que aspira a diputado se confiesa redentor de la clase pobre, pero practica lo contrario en el medio en que se desenvuelve.  Y así la mayoría de los pretendientes a ingresar en la nómina pública piensan más en las ventajas que podrán sacarle al cargo que en la clase que representarían desde sus funciones.

La época navideña es propicia para el desarrollo de esa demagogia barata a que nos tienen acostumbrados los políticos aspirantes.  Se escucha en los medios radiales y televisivos graciosos villancicos promoviendo las “bondades” de candidatos que lo que producen es una mezcla de risa y asco repugnante.

Algunos incluso que pretenden reelegirse, se venden  defendiendo los “logros” obtenidos desde su cargo, sin darse cuenta que sus electores lo rechazan precisamente al evaluar su pésima gestión.

Ya que es imposible frenar este derroche, queremos hacerles una propuesta a todos los aspirantes: Que cada uno de ellos, destine una parte de los recuerdos que gastan tan complacientemente en comprarle la cena de Nochebuena  a cinco familias de escasos recursos dentro de su propia comunidad, y de este modo, más de ciento cincuenta mil familias dominicanas podrán beneficiarse directamente de este gesto, que sin dejar de ser demagógico, por lo menos aliviaría la pesada carga de sufrimientos de nuestros pobres.