Necesitamos políticos conscientes

Ya se ha disparado antes de tiempo la batalla por el poder, que es sin lugar a dudas la peor de las batallas y que a algunos políticos se les permite todo, y, entre ellos hay la imagen de cierto parecido de alguno que los imita y ha destrozado al partido que dice dirigir, ignorando que el poder está vigente en el PLD. Es que los hay, que creen que ser funcionario tiene carácter vitalicio, porque no acaban de entender que los tratamientos legales no son precisamente derechos adquiridos y llegan a pensar ¿cómo se les puede privar de ese derecho adquirido a título individual?

La falta de conciencia de nuestros políticos es consecuencia de una identidad política concreta, tal como se exigía en los finales del siglo pasado, porque entonces los ideólogos les colocaban parentescos, se les alababa, o se les trituraba en los periódicos, pero hoy en día existe una gran crisis de la picaresca burlona, y, por tanto, la burla no existe, ya que todo será lo que convenga en las esperanzas de las próximas elecciones del 2016. Prueba la tenemos que los principales partidos políticos que componen el mosaico de la oposición están rotos y los que pudieran surgir están en componendas con el PLD. Como el PRSC, que ya no representan nada en el país. Todos son juguetes viejos, prematuramente envejecidos, que están sus resortes desunidos de su hojalata. Este es el gran peligro que amenaza a República Dominicana y a nuestra estabilidad democrática.

Nuestros partidos y sus políticos no constituyen un capricho o un lujo de una sociedad plenamente avanzada, son mecanismos de políticos inconscientes, sin sensibilidad social, que no tienen representación. Hasta el mismo PRD es un náufrago asido a la tabla de su propio orgullo en un mar de descontento, intrigas, forcejeos y rebatiñas. La única aspiración es obtener el Poder, no importa cómo se pueda conseguir: alianzas para lo que convenga y después ya veremos que se hace o se practica, porque para esto las ideologías no existen, están guardadas en los archivos olvidados.