Negritos y blanquitos

Federico-Henríquez-Gratereaux

Un lector de esta columna ha comentado mi artículo titulado “La inclusión haitiana”. Dice, con toda razón, que los judíos del Egipto antiguo “querían irse” del país de las pirámides; en cambio, los haitianos “quieren quedarse” en el país de los dominicanos. Otro lector -también con razón- se preguntó: ¿no será porque los judíos eran esclavos en Egipto y los haitianos disfrutan en la RD de ventajas que no tienen en su propia tierra? En el año 2003 escribí un artículo que titulé: “Residencia y esclavitud”, donde afirmé: “Son miles los haitianos asentados ilegalmente en Santo Domingo que quieren quedarse en este “infierno de la esclavitud” que es la RD”.
“En el pasado los haitianos trabajaban en el corte y tiro de la caña de azúcar, en todos los ingenios del país. Ahora trabajan en la construcción de viviendas, en el servicio doméstico, en las cosechas de arroz, café, cacao, tomates. Ningún país ha dado albergue a tantos haitianos como la RD”. Quiere decir que los emigrantes haitianos están “alojados” en todos los rincones de la economía dominicana. Es lo que llaman “inclusión social”. Todos los días oímos hablar de la “inclusión social” de los discapacitados o de los “envejecientes”. Pero al incluir unos, excluimos a otros; en este ejemplo, los haitianos ocupan los lugares que deben ocupar -en primer lugar- los dominicanos.
La seguridad social, el sistema educativo, los hospitales de maternidad, son los instrumentos institucionales, para la “inclusión social” de la población registrada en las oficialías civiles, que paga impuestos y goza de derechos ciudadanos. Corremos el riesgo de que la “exclusión” alcance a quienes no debe afectar, por ser los habitantes de un “Estado social democrático de derecho”. Principalmente, porque los organismos internacionales sostienen que la crisis haitiana es una “crisis regional” y no un problema “local”.
Los europeos no ven diferencia alguna entre los “negritos del Este” y los “negritos del Oeste”, que viven en una isla del Caribe, que ha sido francesa y española. Sin embargo, esos mismos europeos ven muy claras las diferencias entre ucranios y rusos, dos pueblos eslavos con culturas muy parecidas. Estos “blanquitos del Este” y “blanquitos del Oeste”, son dos entidades “claras y distintas”, como diría Descartes. (17/07/015).