Nelson Rodríguez: apóstol de la medicina natural

ÁNGELA PEÑA
Nelson Rafael Rodríguez Martínez es un apóstol de la medicina natural. Los últimos años los ha dedicado a investigar, escribir, ofrecer cátedras y conferencias, publicar libros y prevenir enfermedades sobre la base de terapias y tratamientos con plantas medicinales. Los testimonios de personas que aseguran haber sanado sus dolencias y hasta vencido el cáncer y el sida con sus medicamentos e indicaciones dietéticas, abundan en el país, sobre todo en Santiago de los Caballeros donde tiene su base el reconocido profesional.

Aunque se graduó de ingeniero agrónomo, administrador de empresas agropecuarias, especialista en producción y manejo de cultivos tropicales, pese a tener maestría y postgrado en Comunicación y a pesar de haber sido famoso farmacéutico en su natal Valverde, Mao, se ha dedicado casi completamente a estudiar las propiedades de vegetales, aceites, hortalizas, frutas, hojas, raíces, hierbas, revelando asombrosos hallazgos sobre sus virtudes preventivas y curativas.

Lleva publicados dieciocho libros sobre esta especialidad que él ejerce como un ministerio, a veces sin buscar recompensas materiales. Estos volúmenes tienen increíble demanda porque reflejan lo simple y barato que puede resultar una recuperación que parecía imposible, cuando en el patio de la casa, en el balcón o la cocina estaba el remedio encerrado hasta en una pequeña flor, una legumbre, un diente de ajo o un aguacate.

Rodríguez acaba de dar a la luz la que muchos consideran su obra estelar: “Antioxidantes Orgánicos: Medicamentos Naturales”. Miles de propiedades que poseen el jengibre, las verduras verde oscuro o naranja, las frutas secas, las uvas, los tomates, fresas, ají, ajo, cebolla, albahaca, clavos, col rizada, espinaca, lechuga verde oscura, maní, mejorana, menta, naranja, nuez moscada, pescado, pimienta, repollo, salvia, semillas de ajonjolí, zanahoria, sábila, levaduras, sardinas, germen de trigo, brócoli, cartílago de tiburón, levadura, entre otros que cita en 230 páginas que contiene este ejemplar, agregando a cada producto el mal que calma, reduce, elimina.

No sólo ofrece remedios para sanar enfermedades sino para retardar la vejez, hidratar o suavizar la piel, recuperar la memoria o mantenerse lúcido. El manual de los antioxidantes tiene las claves naturales para quemaduras, cortaduras, picaduras de insectos, acné, moretones, úlcera cutánea, eccema, trastornos estomacales, estreñimiento, hemorroides, colitis, várices, artritis, esclerosis múltiple, enfermedades gastrointestinales y respiratorias, alzheimer, Síndrome de Dawn, entre muchas otras.

“El ajo es el campeón de los antioxidantes, al poseer cerca de quince agentes químicos antioxidantes diferentes”, escribe. Y añade que las verduras verde oscuro o naranja previenen la ceguera, los cítricos inhiben el cáncer de mama, las legumbres reducen el colesterol, el ajo y la cebolla inhiben el desarrollo del cáncer y reducen cardiopatías. Aconseja “consumir sólo productos frescos; no cortar, picar ni lavar los alimentos en exceso; utilizar poca agua al cocinar; no mantener los alimentos en el fuego durante periodos demasiado largos pues los cambios químicos que experimentan, además de eliminar los antioxidantes, pueden ser perjudiciales y provocar la aparición de radicales libres”, entre otras sugerencias que expone para que el consumo sea saludable.

El profesional fue atacado por el cáncer, y gracias a sus conocimientos naturales sobrevivió a dos cirugías, no fue víctima de metástasis ni sufrió la agresividad de los efectos de la quimio y la radioterapia. Su experiencia, sus consejos que son como los de un misionero de la salud, están llevando alivio espiritual, consuelo, paz, esperanza y sanación a cuantiosos enfermos que sienten acompañada su soledad con sus amorosas palabras y sus efectivos tratamientos.