Neurosis: síntomas

Neurosis: síntomas

ATAHUALPA SOÑÉ
La aparición de un síndrome neurótico puede llevar a la persona afectada a experimentar una gran variedad de síntomas psicológicos y físicos, en donde las señales de angustia difusa o sentimientos de culpa pueden ocupar una gran parte del «mundo» del individuo. Ni qué decir del fuerte pesimismo que arropa todo el plano de acción del sujeto, llevándole hacia la pérdida de confianza en sí mismo.

Como derivación de la desconfianza las dudas, las comparaciones con todo lo que resulte falto de valor; la poca chispa hacia lo creativo, la autotortura con sueños fatalistas, enfermedades terribles, etc., llevan al sujeto hacia la necesidad de realizar actos sin sentido, tras las manifestaciones de insomnio y el arrastre de una fatiga constante y persistente.

Las acciones del neurótico son rígidas, repetitivas e inapropiadas, sin disturbios de pensamientos o sentimientos. Se pueden presentar alteraciones del humor, las cuales se entrelazan con los conflictos vivenciales, siendo estos parecidos en cantidad a los conflictos vitales ordinarios.

Unas de las particularidades del neurótico es que consigue logra identificar el origen mental de sus síntomas, con la agravante de que muestra su incapacidad para enfrentarlos. Esto al menos permite brindar al paciente algún tipo de alivio, aún sin recibir tratamiento.

Siempre hemos oído decir que alguien está neurótico, porque revela situaciones de tipo conflictivo, sin embargo, todos tenemos durante nuestra vida situaciones conflictivas, las cuales nos han «ayudado a madurar». Claro, las hemos enfrentado.

Toda persona neurótica es enteramente nerviosa, más bien, irritable, tímida, desconfiada, con un carácter cargado de afectividad y susceptibilidad hacia la expresión del sentimiento de inferioridad. Tras ese sentimiento está la inclinación hacia el reposo, la seguridad como medio de pretender juntarse con la tendencia de lo superior, ascender, con el único rasgo que sólo toma en cuenta al propio yo.

La tendencia a dominar de manera violenta las dificultades para no tener que enfrentar las cosas con la debida confianza, es un aparente «solución» fácil del problema, pues el verdadero ánimo es suplantado por ardides y suterfugios soslayados y tratar de hacer mucho más fácil las cosas mediante el abuso del apoyo ajeno.

El neurótico no avanza si no es a condición de que todo le salga bien, esto sin desarrollar el espíritu de colaboración, de tal suerte que si algo falla, se retira sin enfrentar la situación, pues carece del auténtico valor humano.

La impaciencia creada por su emotividad, crea conflictos, y estos son facilitadores para provocar la retirada.

Con la misma asegura el aumento de fenómenos de shock anímicos que son el soporte frente al enfrentamiento de un problema que le presenta la amenaza del fracaso; por ahí se abre la brecha de las preferencias de sus padecimientos frente al derrumbe de sus sentimientos de sí mismo.

El complejo de superioridad adquiere tanta fortaleza que él prefiere desviar su atención y centrar todo su interés en la retirada. Un paso hacia adelante es como caer hacia el fondo abismal.

La neurosis es la utilización de vivencias de shock en defensa del prestigio amenazado, pero el sujeto no se da cuenta de ésto. Sienten una excesiva preocupación por su prestigio, mucho más aún si fueron personas mimadas durante su infancia.

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