New York Times resalta impacto de Robinson Canó

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POR PAT BORZI
Del NY Times
SEATTLE.– Elogiar a Robinson Canó se está convirtiendo en un ritual diario para el dirigente Joe Torre, tanto como beberse un taza de té antes de cada partido. Y cada vez que Torre habla de Canó, su novato segunda base, comienza a llamarlo “el muchacho”, o “el niño en segunda base”.

¿El significado? Hace nueve temporadas, Derek Jeter era “el muchacho” que Torre elogiaba casi todos los días. Eventualmente, Jeter se volvió “Jeter”, luego que los Yanquis comenzaran su racha de campeonatos bajo el mandato de Torre.

Con menos de dos semanas en las mayores, no se puede sugerir que Canó puede ser otro Jeter, aunque Canó idolatra su ética laboral. Torre sigue diciendo que Canó tiene la oportunidad de ser especial, y luego de un mal inicio defensivo en el plato, el joven de 22 años ya luce cómodo en las mayores.

Los cuatro hits de Canó el domingo en Oakland lo colocaron de 17-11 en los cuatro juegos previos al inicio de la serie del lunes. En 11 partidos desde que fue subido desde AAA, tiene promedio de .325 con seis empujadas. Todavía no ha recibido su primera transferencia, pero eso no impidió que Torre lo moviera a segundo bate.

“Me recuerda a Carew con más poder”, dijo Torre, refiriéndose al inmortal Rod Carew, siete veces campeón de bateo de la Liga Americana. “Si mantiene su cabeza en lo que debe, tiene la oportunidad de ser especial”.

En sus primeros días en las mayores, Canó parecía tenso y jugó de esa manera. En Tampa Bay la semana pasada, hizo un tiro que fue a parar el jardín izquierdo. En el plato, pegó apenas dos hits en sus primeros 23 turnos al bate. Pero con el coach de bateo Don Mattingly ayudándolo, Canó comenzó a demostrar por qué los ejecutivos de los Yanquis en Tampa lo promovieron.

“Está muy caliente ahora mismo, y ha sido agresivo”, dijo Torre. “Eso fue lo que Donnie le dijo que hiciera cuando tenía problemas. Ha aprovechado el consejo. Aún con dos strikes, no recorta su swing”.

Canó dijo: “He trabajado con Mattingly desde mi primer día. Le dije que quería trabajar duro porque me quería quedar y él me dijo que estaba bien. Ahora me va bien”.

Canó es de San Pedro de Macorís, la cuna de los torpederos de la República Dominicana. Su padre, José, es un ex lanzador que llegó a las mayores con Houston después de firmar con los Yanquis en 1980. Torre dijo que conoció a José Canó la semana pasada en el Yankee Stadium y le dijo, “Su hijo va a ser un buen jugador, ahora o más tarde”.

Canó dijo que eso le dio más confianza.

“Solo estoy tratando de jugar mi juego”, dijo. “No quiero ponerme presión. Y estoy muy emocionado de jugar con Jeter. Cuando subía en la organización, siempre lo admiré, porque es el tipo de pelotero que juega duro todos los días”.

Jeter dice que le gusta cómo Canó ha encajado.

“Lo que veo de él es que se divierte jugando”, dijo Jeter. “Eso es lo que le ha ayudado. Juega con una sonrisa en su cara y se divierte. Aún cuando llegó y le estaba yendo mal, se divertía”.

En esos primeros días, Canó entendió lo mucho que tenía que trabajar para ser un mejor jugador defensivo.

Ya sabe como soltar la bola rápido para las doble matanzas, y Torre dice que seguirá mejorando.

“No va a ser lo mejor que uno ve, pero está por encima del promedio”, dijo. Jeter añadió: “Cuando subió, tuvo problemas y la gente decía que no pertenecía aquí. Solo tenía un par de días aquí. Va a tener problemas de nuevo, pero siempre y cuando confíe en su habilidad, estará bien”.

Si es así, Torre podría eventualmente llamarlo por su nombre, no importa lo mucho que tarde.

“No lo sé”, dijo Torre con una sonrisa paternal en su cara. “Un par de años, supongo”.

VERSIÓN DIONISIO SOLDEVILA BREA