Ni injusticias ni privilegios

JUAN D. COTES MORALES
El día 26 de febrero del presente año el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) celebró un pleno del Directorio Central Ejecutivo con la presencia de cientos de dirigentes de todo el país que reafirmaron, una vez más, su lealtad al partido y a la memoria de su fundador y líder, el doctor Joaquín Balaguer. En ese auspicioso encuentro se dio a conocer el proyecto de modificación a los estatutos de la organización que deberían ser ratificados en la Asamblea Nacional Extraordinaria a celebrarse, como en efecto así ocurrió, el día 12 de marzo del año en curso y que serviría de base para la Asamblea Ordinaria que debió celebrarse el 22 de mayo y se pospuso para el día 26 del próximo mes de junio.

Los hombres y mujeres reformistas que tuvieron la responsabilidad de recorrer el país buscando en cada directorio o subdirectorio alguna inquietud o alguna propuesta digna de ser presentada y acogida para la modificación de los estatutos fueron reconocidos con mucho entusiasmo por todos los presentes quienes elogiaron el esfuerzo, la perseverancia y la vocación de servicio de José Osvaldo Leger, doctor J. A. Taveras Guzmán, Amable Aristy Castro, Angel Acosta, Licelott Marte de Barrios, Tácito Perdomo, Sussy Gastón, Rossy Pereyra, Osiris Madera, Elena Mejía de Séliman, Joaquín Ricardo, José Ramón González Pérez y muchos otros.

Creo, al igual que la mayoría, tal como señaló el presidente de la organización, ingeniero Federico Antún Batlle, “a los reformistas les llegó el tiempo de la discusión franca, la igualdad de oportunidades y la participación y, a partir de ahora, será la disposición al trabajo, la disciplina y la entrega a las tareas del partido las que medirán el lugar que le corresponde a cada uno, pues los órganos de dirección nacional del partido estarán en las manos de los que trabajen y se ampliarán para darle cabida a todos los compatriotas que lo merezcan”.

Según los Estatutos aprobados, la mayoría de los puestos de dirección del partido estarán en manos de los dirigentes de las provincias, municipios, circunscripciones, distritos municipales y áreas y las filiales del exterior y absolutamente todos los dirigentes nacionales serán escogidos por el voto libérrimo en todas las comunidades del país.

Llama poderosamente la atención que las mujeres y los jóvenes ocuparán en todos los niveles la tercera parte de los cargos del partido y el Directorio Central Ejecutivo no se reservará ningún cargo de elección popular para otorgárselo a ningún afiliado o simpatizante que no se lo haya ganado en las bases de la organización con la ley de primarias o sin ley de primarias. Es decir, se le dará vigencia plena al lema del partido: NI INJUSTICIAS NI PRIVILEGIOS.

En cuanto a los frentes de masas y a las organizaciones adscritas al partido la nueva ley interna favorece que se integren agrupaciones según las profesiones, ocupaciones, oficios, géneros y edades que se denominarán Frentes Reformistas Socialcristianos que puedan a su vez crear núcleos nacionales en todas las provincias y en el Distrito Nacional, en cumplimiento de la disposición estatutaria que instituyó la Comisión Nacional de Crecimiento adscrita a la Comisión Ejecutiva del Partido.

Ya es una realidad aprobada por el universo de los reformistas que quienes ejerzan las funciones de presidente, vicepresidente, secretario general, secretarios de organización, electoral y de finanzas no podrán optar por candidaturas congresuales, municipales o presidenciales, aún cuando renuncien a sus puestos antes de cumplirse el período de cuatro años para el cual fueron elegidos.

Finalmente, es muy lamentable que no se haya hablado con grandeza de alma, desinterés, abnegación y espíritu balaguerista de la necesaria e impostergable unidad de todos los reformistas. El doctor Joaquín Balaguer, en ocasiones similares y ante la realidad de la organización política, jamás hubiese desperdiciado la ocasión para llamar dramáticamente, como solo él sabía hacerlo, a sus compatriotas, a las masas silentes y al pueblo en general a cerrar filas como un solo hombre por la unidad monolítica de la familia dominicana para enfrentar vigorosamente el desafío impostergable de los nuevos tiempos, la globalización, de las leyes del mercado y la secular pobreza, indefensión y abandono en que se encuentran las grandes mayorías nacionales.