Nieto de Bosch cree embajador Brewster y EE.UU. son hipócritas al defender derechos homosexuales

Matías Bosch
Matías Bosch, nieto del profesor Juan Bosch, dijo hoy al embajador de los Estados Unidos, James Brewster, que es una gran hipocresía el  discurso de los derechos fundamentales y los derechos civiles que él y la nación que representan levantan  bajo el principio aquel de “derechos de minorías” como las lesbianas, los gays, los transgéneros y los bisexuales (LGTB).
“Si un día los/as LGBT, mujeres y hombres abusados y explotados, negros discriminados, pobres marginados y todos los maltratados de la República Dominicana se unieran para levantar con las mismas manos y a una sola voz, como mayoría, todos los derechos y la dignidad que les han sido conculcados con vuestra activa complicidad, ustedes serían los primeros en invocar que la democracia y los derechos humanos están en peligro y ayudarían, otra vez, a imponernos sanciones y, quizás, a otro democrático y humanista golpe de Estado u otro pedagógico dictador”, refirió Bosch en un escrito titulado “Recaudos para el embajador Brewster” .
Bosch le pidió a Brewster explicar y pedir perdón a nombre del noble pueblo de los Estados Unidos por el asesinato bestial de las hermanas Mirabal en República Dominicana, a manos de un tirano entrenado, financiado y apoyado sistemáticamente por el Estado que el diplomático representa.
A continuación reproducimos de manera íntegra el texto de Bosch: 
Recaudos para el embajador Brewster
Por Matías Bosch @boschlibertario
El embajador de Estados Unidos de América en República Dominicana ha visto conveniente y oportuno realizar una campaña para enseñarnos a dominicanos y dominicanas cómo ser diversos, plurales y tolerantes, mostrándonos el ejemplo valioso de las normas existentes en su país. El embajador Brewster lo hace con el argumento de solidarizarse con el sufrimiento de todos aquellos y aquellas que por su proyecto de vida sexual y afectiva sufren desprecio, discriminación y atropello en una sociedad machista y patriarcal. 
 
Considerando que un embajador en República Dominicana (y en cualquier país) no es un individuo independiente ni un viajero feliz, sino el representante de un Jefe de Estado extranjero ante el Jefe del Estado dominicano, me permito compartir con el señor embajador Brewster cinco recaudos, es decir señales de precaución, antes de que sin querer haga sentir que nos toma el pelo y sus esfuerzos pedagógicos queden incompletos. Hay que tomar en cuenta que el señor Brewster ganó un sitial de respeto en el círculo del presidente Obama por sus esfuerzos como recaudador de fondos en la campaña, lo que relacionado con su designación diplomática hace pensar que su influencia puede ser productiva. 
 
1. Ya que usted ha tomado la bandera de la defensa de los derechos civiles, explíquenos qué hace usted y qué ha hecho su gobierno en provecho de la verdad y la justicia en los casos de las cruentas represiones contra los estudiantes universitarios y el movimiento hippie de Estados Unidos, y los asesinatos de connotados luchadores por esos derechos, dígase Martin Luther King, Malcom X, las mujeres quemadas en la fábrica Triangle Shirtwaist, además de figuras como los hermanos Rosenberg llevados a la silla eléctrica por sus ideas.
 
Aproveche también de explicar y pedir perdón a nombre del noble pueblo de los Estados Unidos por el asesinato bestial de las hermanas Mirabal en República Dominicana, a manos de un tirano entrenado, financiado y apoyado sistemáticamente por el Estado que usted representa. Por esa muerte se conmemora el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer cada 25 de noviembre. 
 
2. Insistiendo en el tema de los derechos fundamentales, que no deben encasillarse como en dispensadores de supermercado, explíquenos  porqué los sucesivos gobiernos de Estados Unidos -incluyendo el del presidente Obama- no han ratificado jamás el Pacto de Kyoto, siendo la potencia más contaminante del planeta; tampoco han ratificado la carta de Derechos del Niño; no reconocen al Tribunal Penal Internacional; y, no obstante alojar en Washington y financiar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ustedes no son signatarios del sistema interamericano establecido para proteger los derechos fundamentales. Su gobierno, señor Brewster, tiene concentrados miles de niños centroamericanos separados de sus familias, y un muro en la frontera con México que no tiene nada que envidiarle al genocidio que ocurre en Palestina. Y nadie los puede acusar ni juzgar. 
 
3. Para ganar legitimidad, no continúe la gira de “visitas” y “audiencias” con los dirigentes políticos de este país, y además haga público el contenido real de todas sus conversaciones con la élite política y empresarial. ¿Se imagina usted a un diplomático dominicano, salvadoreño o boliviano teniendo entrevistas con los líderes políticos de Estados Unidos y además dándole publicidad en la prensa? Si revisa los expedientes revelados por Wikileaks y el escándalo que desataron en los medios de comunicación, sabría que esas relaciones insanas provocan mucha vergüenza e indignación. 
 
4.  Hágale saber al gobierno y al Jefe de Estado que usted representa, y con la venia del cual quiere enseñarnos a respetar los derechos humanos, que ya que ha jurado sobre la biblia de Abraham Lincoln debería detener el crecimiento del poder atómico de su país, capaz de destruir el planeta Tierra 3500 veces; que debería dejar de bombardear países como Irak, Afgnanistán y Libia donde vuestra invasión ilegal ha asesinado a millones de hombres, mujeres y niños sin ninguna consideración por sus derechos; que debería cumplir su promesa de cerrar el campo de concentración de Guantánamo y hacer que los responsables de las violaciones, abusos sexuales, vejaciones, torturas y crímenes realizados allí, en la cárcel de Abu Ghraib y en cualquier otro lugar del planeta, paguen sus culpas con la misma fiereza con que persiguen a Edward Snowden por revelar crímenes contra la Humanidad.
 
Le recomiendo también que deje de ser el emisario a través del cual el mismo establishment que disfruta cocaína en Wall Street, impone con dinero, entrenamiento, equipos y “cooperación técnica” la política “anti-drogas” que en nuestros países pobres y saqueados sólo significa muerte y destrucción de los jóvenes de los barrios más humildes, carnes de cañón tanto de narcotraficantes como de fuerzas represivas. 
 
5. En quinto y último lugar, señor embajador, le digo lo siguiente: Es terrible oírlo hablar de “derechos civiles”. Cuando en República Dominicana y América Latina han habido regímenes (Trujillo, Balaguer, Batista, Somoza) que violan derechos fundamentales, empezando por el derecho a vivir, ustedes los han impuesto y mantenido amorosamente. Cuando en 1963 el gobierno de Juan Bosch y la Constitución dominicana establecieron la igualdad de hijos y la igualdad de salario y derechos entre mujeres y hombres, ustedes lo mandaron a tumbar y el predecesor de Joe Biden, Lyndon B. Johnson, salió a decir que los dominicanos alzados en 1965 eramos bestias que andábamos con cabezas ensartadas en lanzas, y con tamaña justificación nos invadieron. Usted, señor Brewster, no tiene mucho que enseñarles a los/as LGBT dominicanos/as, porque los más vulnerables de ellos/as son pobres e indefensos, se valen por sí solos/as, mientras usted anda en carro blindado y viviendo una vida de lujo, con comodidades y seguridad financiada por ellos. 
Y le digo más, embajador: usted como ser humano merece todo nuestro respeto y consideración, pero sabe muy bien que todo este discurso de los derechos fundamentales y los derechos civiles es, de vuestra parte, una gran hipocresía, una bandera que sólo levantan bajo el principio aquel de “derechos de minorías”.
 
Por que si un día los/as LGBT, mujeres y hombres abusados y explotados, negros discriminados, pobres marginados y todos los maltratados de la República Dominicana se unieran para levantar con las mismas manos y a una sola voz, como mayoría, todos los derechos y la dignidad que les han sido conculcados con vuestra activa complicidad, ustedes serían los primeros en invocar que la democracia y los derechos humanos están en peligro y ayudarían, otra vez, a imponernos sanciones y, quizás, a otro democrático y humanista golpe de Estado u otro pedagógico dictador.