Niña asesinada Sabana Perdida había escrito su epitafio

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Como si se tratara de una profecía, Nayeli Guzmán, la niña que murió la noche del pasado domingo a causa de un tiro en la cabeza, en el sector Barrio Nuevo de Sabana Perdida, en Santo Domingo, una semana antes de su trágica muerte, escribió en una cruz: “falleció Nayeli”.

Sus familiares y sus compañeros de aula en la escuela tomaron a broma la ocurrencia de la menor, pues nadie habría sido capaz de imaginar que su muerte estaba tan próxima y mucho menos podían pensar que sería tan trágica.

Ayer, luego de sepultarla, su tía Andrea Guillén mostró la pequeña cruz de madera en la que hace una semana la niña escribió: “Falleció Nayeli 14-02-2004”.

Probablemente fue tan sólo un juego de niña, o tal vez el presagio de una tragedia, lo que la llevó a escribir su propio epitafio en la cruz que le hizo un ebanista del barrio, para que hiciera una balanza como parte de una práctica escolar, explicó Guillén.

Próximo a las 11:00 de la noche del domingo, Nayeli estaba sentada frente a su casa, en la calle Tercera número 22, del referido sector, junto a unos tíos y una vecina, en momento que no había energía eléctrica.

De repente sintió el impacto de la bala asesina disparada por un desconocido. Sólo tuvo tiempo de dar una palmada, inclinar la cabeza y lanzar un quejido antes de caer mortalmente herida. Sus tíos y una vecina que la acompañaba, pensaron que se trataba de una broma, pero al verla sangrando se asustaron y la llevaron a una clínica. Nadie escuchó el disparo que le quitó la vida a la niña. En el barrio piensan que salió del famoso “Callejón de la Muerte”.

[b]Critican la Policía[/b]

Santo Guzmán Pérez, el padre, sólo reclama justicia, porque “yo no quiero que la muerte de mi hija quede impune, como ha sucedido con tantos otros casos”.

La madre de la niña ni siquiera puede hablar, porque el dolor, el desconsuelo y la impotencia le impiden hacerlo.

Mientras tanto, la gente de Barrio Nuevo no se siente confiado en que la Policía vaya a hacer nada por encontrar y encarcelar a la persona que disparó la bala que mató a Nayeli.

“Por aquí hay más tígueres armados que arroz en saco”, dijo una vecina en el velatorio, no sin antes mirar a su alrededor, no sea que la escucharan y pusiera su vida en peligro, porque la mayorí de los residentes en Sabana Perdida sienten que la delincuencia ha superado la capacidad de la Policía Nacional.

“La Policía, eso no funciona por aquí”, dijo un señor indignado, porque según añadió, los agentes no patrullan por el lugar, mientras los delincuentes, fuertemente armados, imponen su propia ley, “los tígueres son los que gobiernan por aquí”.

En el destacamento de la Policía en el barrio, de acuerdo con Andrea Guillén y algunos vecinos de la víctima, hay un agente evangélico, quien cuando la gente acude desesperada por ayuda, sólo aconseja tener paciencia y buscar a Dios.

“Tú vas a poner una querella al destacamento y ese policía lo primero que te dice es que tenga paciencia y comienza a leerte la Biblia y te dice que no puede dejar el destacamento solo. Entonces tú te desesperas y te largas de ahí, pero los delincuentes siguen en lo suyo”, añadió Andrea.

En medio del llanto y el lamento por la muerte de Nayeli, los residentes en Barrio Nuevo reclaman mayor vigilancia policial para controlar los maleantes que hacen y deshacen, pero no todos confían que así sea.