Niños trabajan sin comer en vertederos y mercados de RD

Me levanto a las 7:00 de la mañana, no me desayuno, me voy al vertedero y al mediodía vengo y solo como una comida hasta el otro día y  así me acuesto”, narró un niño que trabaja en el depósito de basura.

Pasarse un día completo sin comer, escarbando entre la basura bajo la inclemencia del tiempo o  vendiendo productos alimenticios en los mercados, resulta cotidiano para los niños, niñas y adolescentes sometidos a las peores formas de trabajo en las provincias de Azua, San Juan, Elías Piñas y San Cristóbal.

A pesar de tener jornadas laborales de entre cinco y seis horas, el poco dinero que devengan no les alcanza ni siquiera para comer carne algunos días, mucho menos para satisfacer un deseo “banal”.

Estos niños procedentes de familias monoparentales o extendidas, que viven en extrema pobreza, son el sustento de sus hogares.