No al caos y robo de derechos

El Gobierno debe sentir que cuenta con respaldo absoluto de los ciudadanos amantes del orden para cualquier iniciativa legal que procure que la justicia sancione a los afiliados de una empresa de transporte de pasajeros disfrazada de sindicato, que ayer bloquearon con sus vehículos la avenida 27 de Febrero como respuesta a una medida administrativa que tiene el justificado propósito de prohibir la operación de rutas de transporte de pasajeros en los túneles y elevados de esa vía.

Ese acto de rebeldía, que por varias horas privó a miles de conductores y transeúntes del derecho de circulación, reafirmó las ínfulas de dueños del país que caracterizan a estos choferes del transporte urbano. Son los mismos que en ocasiones blanden garrotes y armas de fuego, y recurren a la violencia contra personas y dañan propiedades, para impedir que otros choferes se ganen el sustento en las rutas del transporte urbano.

Aspiramos que con su enérgica reacción de ayer ante el bloqueo del tránsito, el Gobierno esté anunciando que renuncia a la permisividad que le ha caracterizado ante desafueros semejantes, para actuar conforme a las facultades que tiene y con apego a la ley para ponerle fin a estas prácticas. La ley dice lo que hay que hacer con aquellos que, creyéndose caciques, provocan el caos en perjuicio de la paz pública y los derechos de los contribuyentes.

El coladero fronterizo

El Presidente Danilo Medina ha dispuesto mejorar los controles fronterizos para impedir el paso de extranjeros indocumentados, cuya abundancia en territorio dominicano delata un innegable coladero asociado a la trata de personas. La medida es oportuna y necesaria, y debe formar parte del ordenamiento migratorio puesto en marcha por el Estado. Es tiempo de que nuestra vigilancia fronteriza adquiera la efectividad que demandan las circunstancias.

Otro aspecto que necesita urgente atención es el cumplimiento de las cuotas permitidas para la contratación de braceros extranjeros y la legalidad del estatus de los contratados. La proporción de mano de obra foránea debe hacerse respetar para evitar desplazamientos lamentables de trabajadores dominicanos, como los que se advierten en la construcción, la agricultura y en otras disciplinas.