No al matrimonio gay

El matrimonio no es oficializar una relación sexual, no es una respuesta: Sí, acepto.   El matrimonio es una idea de Dios, Él lo creó, lo diseñó, lo estableció y definió sus parámetros.

El matrimonio es una institución fundamental  porque  sobre esta relación  Dios comenzó a construir la sociedad.

La primera fase del desarrollo humano es el individuo, la segunda fase es el matrimonio y la tercera fase es  la familia. Si se multiplica la familia tienes una comunidad.  Esto quiere decir que si  destruyes al hombre destruirás al matrimonio, y si destruyes el matrimonio destruirás la comunidad.

La familia es la primera sociedad,  si la familia está enferma, la sociedad estará enferma. En la Biblia, en Génesis 2, luego de Dios crear al hombre a imagen y semejanza crea  a la mujer como complemento para  el hombre,  “y serán una sola carne, fructificaos y multiplicaos”.

Cuando se cambias las leyes de Dios nunca se tendrás éxito, porque siempre se  saldrá de lo original, y cuando se sale de lo original, Dios llama a esto abominación (no natural).

Dice en Levítico 18:22

No te echarás con varón como con mujer; es abominación.

1 Corintios 6:9-10.

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

El matrimonio y la familia es un producto de la ley natural de Dios,  es la reflexión de los principios de la naturaleza.  Un matrimonio gay rompe la naturaleza.

Las leyes producen culturas y cuando usted juega con las leyes, está jugando con la cultura, por eso cuando los países pasan leyes como la aceptación del matrimonio gay, en 10 a 20 años, los niños serán adultos confundidos y se creará una sociedad confundida.

El matrimonio y la familia es la llave para una  nación estable y productiva.

Si queremos un mejor gobierno, mejores políticos, mejores legisladores, tenemos que buscarlos en las casas, en el hogar.  Cuando Dios quería cambiar un pueblo, Él se buscaba un bebé.

Si en nuestro país vamos a obviar las leyes de Dios para satisfacer grupos que dicen llamarse intelectuales, abiertos, modernos, con doble moral, entonces debemos de quitar la biblia de nuestro escudo nacional.