QUÉ SE DICE: No es coincidencia

Claudio Acosta

No se trató de una coincidencia porque, desgraciadamente, las muertes violentas de mujeres son en este país un sobresalto cotidiano y doloroso, pero es necesario resaltar como un hecho significativo que el mismo día que la Procuraduría General de la República emitió un comunicado destacando que en el 2019 ha habido menos muertes de mujeres que en los últimos 14 años, se reportó el asesinato  de otra mujer a manos de su pareja, la sexta víctima en siete días, a las que al día siguiente hubo que sumar otras dos asesinadas  en La Vega y Baní. Y aunque nadie discute, porque no tiene sentido hacerlo, las estadísticas en las que se sustenta ese comunicado de prensa, hay que decir que en las presentes circunstancias mas que un consuelo para los dolientes de las víctimas, que somos todos, parece  una burla a su dolor, que es el de todos. Pasa lo mismo cuando en medio de una de nuestras recurrentes crisis de seguridad pública, en la que  los ciudadanos nos sentimos acosados por una delincuencia que  no da tregua ni de día ni de noche, las autoridades policiales  tienen la infeliz ocurrencia  de atribuirla a percepción o, en el peor de los casos, se sacan de la manga estadísticas con las que tratan de demostrar  que este es uno de los países mas seguros de la región. Ocho mujeres muertas  en tan solo  siete días nos están diciendo, o mejor dicho nos están gritando,  que debemos revisar con profundo sentido crítico las políticas públicas con las que hemos tratado de enfrentar la pandemia de feminicidios que desangra a la sociedad dominicana,  que todavía no sale de su asombro luego de enterarse que desde el Ministerio Público se patrocinan acuerdos  para liberar a  hombres violentos y  agresores que han terminado convirtiéndose en sentencias de muerte para sus parejas y exparejas.