No es suficiente

La economía ha comenzado a reanimarse. La cotización del dólar ha ido descendiendo y con la misma han ido declinando los precios de muchos artículos, como es el caso de la funda de cemento, que bajó de RD$185 a RD$145, de un solo golpe, y del pollo en granja.

A partir del cambio de Gobierno ha mejorado la confianza entre los agentes de la economía y ello se ha reflejado positivamente en los índices de precios.

¿Pero, qué ha pasado con el valor de la devaluada moneda nacional? ¿Qué proporción ha recuperado del valor perdido por causa del desplome de tres importantes bancos?

Las últimas rebajas de precios están sustentadas en dos elementos importantes. Por un lado, se verifica una transferencia al consumidor de las reducciones de costos por la declinación en la cotización del dólar, pero por el otro lado está el hecho de que los sectores comercial e industrial se han visto en la necesidad de quebrar la fuerte contracción en las ventas causada por la pérdida de poder de compra de la moneda. Es decir, se está procurando reanimar las deprimidas ventas por medio de una demanda inducida a través de los precios, lo que no significa, necesariamente, que la moneda haya recuperado una proporción importante del poder de compra perdido. Probablemente hay, en términos absolutos, un circulante adecuado, pero con una endeble capacidad de compra que requiere ser estimulada por medio de los precios.

Es más, el hecho de que todos los actores económicos reconozcan que se justifica un incremento general de salarios, aunque a último momento una parte del sector empresarial trate de desertar del compromiso de aumento firmado con los representantes laborales, es un indicador indiscutible de que hay que aumentar la cantidad de dinero en manos de la gente para compensar la pérdida de poder de compra de la moneda.

De ahí que, aunque es indiscutible que la economía marcha hacia la recuperación, es bueno que se sepa que una parte de las caídas de precios se corresponde más con una estrategia de mercado que con una relación causa-efecto en materia de oferta y poder adquisitivo. Hay muchos indicadores de la economía, sobre todo de la producción exportable, que tienen que ser mejorados para que haya una recuperación sostenible del poder adquisitivo y del valor intrínseco de la moneda nacional.

¡Por Dios!

El diputado Henry Sarraff, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ha propuesto que el estadio Quisqueya, de esta ciudad, sea rebautizado con el nombre de Juan Marichal.

Sugiere, asimismo, que un busto del antiguo astro dominicano de Grandes Ligas, inmortal del deporte nacional y miembro del templo de la fama de Cooperstown, sea colocado a la entrada del Quisqueya.

Hace unos años, se trató de quitar el nombre de Quisqueya a la vieja instalación deportiva para honrar a Marichal.

El propio Marichal, en un gesto que lo enalteció y lo enaltece, declinó el honor, y afirmó que él jamás se prestaría para que su nombre reemplazara el del histórico Quisqueya.

Nada ha ocurrido para que esa situación varíe.

En cuanto a lo del busto se refiere, eso no tendría nada de raro ni de anormal.

Pero, por Dios, ¡dejen el nombre del estadio Quisqueya tranquilo!