No es trampa, es trompo

El adagio dice “quien hace la ley, hace la trampa” involucrando el entramado para burlarse de ella que aprovechan los delincuentes de toda clase. Pero hay una forma de trampa no programada en la que caen los que promueven o establecen leyes que, de manera práctica, son ineficaces. Un ejemplo palmario es la disposición estableciendo que no se permitirían dos personas en una motocicleta, avergonzándonos frente a los fabricantes asiáticos de esos vehículos que, siguiendo la tradición de fabricantes de otras latitudes, los construyen con un asiento para dos personas.
La delincuencia ha mantenido o incrementado su nivel aún con esa disposición que nadie respetó, junto a la anterior que ordenaba llevar cascos protectores y con la cual, igualmente, las autoridades cayeron en la trampa de emitir un reglamento que no han podido hacer cumplir. Recuerdo que en un gobierno pasado se exigía que los cascos tuvieran en su parte posterior el mismo número de la placa de la motocicleta.
El trompo cayó en desuso a pesar de haber sido un entretenimiento para todas las edades. Se lanzaba y daba vueltas alrededor de su eje hasta agotar el impulso inicial que la cuerda le imprimía.
En una reciente sesión del Consejo de Gobierno, la Presidencia de la República lanzó el trompo de la observación, documentación y procesamiento de los actos de corrupción de los funcionarios estatales, en una disposición semejante a la de “no montar dos personas en una motocicleta”, de la cual ya se burlaron los motociclistas, tal como lo harán, salvo honrosas excepciones, los corruptos funcionarios que dirán “cumplir eso es como querer “reguilar” el trompo en una uña”.