No habrá choque de trenes en PLD

A pesar de que la oposición al PLD ha estado apostando a la división de esa organización, como única vía para recuperar el poder, lo cierto es que el partido morado, cuando concluya este mandato, habrá dirigido la rama ejecutiva del Estado en 16 de los últimos 20 años, y ello gracias a que se ha mantenido la unidad, a pesar de varios episodios de potenciales divisiones, y ha primado la racionalidad y la conciencia del proyecto-país que dirigen.

Es bueno recordar 2000, 2008 y 2010.

En 1999 el Dr. Joaquín Balaguer estimuló al entonces Presidente Fernández para que modificara la Constitución para poder aspirar a un segundo período. Todos recordamos al presidente del Senado, Amable Aristy Castro, quien instó al Presidente a “apretarse los pantalones” y apresurar la modificación constitucional. Leonel Fernández, con la visión de futuro del estadista, no probó el caramelo envenenado y dio paso a Danilo Medina como candidato, quien perdió las elecciones con apenas 25% de los votos frente a Hipólito Mejía con 49.7%.

En 2008 Leonel Fernández podía optar a un segundo periodo, gracias a que Hipólito Mejía se dejó tentar con la modificación constitucional. Algunos “danilistas” en aquella ocasión rechazaron la reelección de Leonel Fernández, cuando la Constitución lo permitía, y hoy aspiran a la reelección cuando la Constitución lo prohíbe.

Leonel Fernández ganó la convención interna y aunque Danilo Medina tronó que “me ganó el Estado”, no abandonó el partido y todos sus cuadros y simpatizantes se volcaron a la campaña y Leonel logró la reelección.

En las elecciones de medio término para 2010, aunque había distancia entre los dos grandes líderes, por lo menos en la mesa de sesiones del comité político, ambos trabajaron armoniosamente, no hubo disturbios en la selección de los candidatos, primó escoger a los más populares y el PLD arrasó dejando a la oposición sin senadores y con minoría en la Cámara de Diputados y los municipios.

También es bueno recordar 2012.

En 2011 el Presidente Fernández gozaba de una solida aceptación de 70%, las encuestas lo colocaban en primer lugar, a la primera dama en segundo y a Danilo Medina en tercero e incluso muy por debajo de Hipólito Mejía. En ese entonces 26 senadores firmaron una carta endosando su apoyo al mandatario, se promovieron actividades reeleccionistas, al igual que ahora, y se llegó a recolectar más de dos millones de firmas pidiendo la reelección y se celebró un acto donde esos gruesos legajos, montados sobre carretillas, fueron entregados al mandatario.

Aun cuando disfrutaba de la popularidad y una buena mayoría para impulsar otra reforma, de nuevo primó la sensatez, la visión del estadista y el Presidente Fernández, en discurso a toda la nación, anunció que no estimularía una reforma constitucional para optar por otro periodo y que se mantendría neutral en la convención interna.

Todavía fue necesario dar más pruebas de nobleza, y si bien la Dra. Margarita Cedeño de Fernández encabezaba las encuestas, se retiró de la contienda, obviamente estimulado por su esposo, dejando el camino libre para que Danilo Medina triunfara en las votaciones internas.

A partir de ese momento no hubo dudas del apoyo del Presidente Fernández al candidato, en ese sentido “convenció” a su esposa de aceptar la oferta de compartir la boleta, se formaron tres frentes de campaña y Leonel Fernández se tiró a la calle, dinamizó el gobierno y las obras como si fuera candidato. Fin de la historia.

Así como “la sangre no llegó al río” en la reunión del CC el pasado jueves, de igual forma los dos líderes del PLD en su momento llegarán a los acuerdos que permitan fortalecer la unidad de la organización y marchar juntos en pos de la sexta victoria consecutiva. De dos estadistas, de dos políticos forjados por Juan Bosch, de dos Presidentes que han realizado extraordinarias obras de gobierno no puede esperarse otra cosa. No habrá choque de trenes.