No hay ninguna novedad en lo nuevo

Roelisabell García Rossó
Roelisabell García Rossó

El escenario político dominicano cada vez se torna más interesante. De un lado la rápida pero larga descomposición del sistema tradicional de partidos y frente a eso naturalmente la aparición de otras estructuras políticas, esto faltando solo nueve meses para las elecciones.

Más allá de nuevas siglas, la política dominicana y la democracia necesitan nuevas ideas, nuevas técnicas, nueva energía, nueva sangre.

¿Qué puede haber de nuevo en un actor político viejo, que lógicamente arrastra vestigios de sus antiguos partidos?

Yo, sin dudas, aplaudo el surgimiento de nuevos partidos, nuevos movimientos políticos y sobre todo civiles, por la esperanza que esto representa para la sanidad y fortalecimiento democrático.

¿Pero son estas nuevas organizaciones políticas o movimientos realmente NUEVOS?
¿Han entendido en su totalidad el contexto actual?

Desde luego que con las pequeñas luces que han emitido podemos intuir que no.

Parecen estar muy cerca de todo lo antes visto y con esto no me refiero a corrupción, clientelismo y otras mañas o técnicas…

Hablo de ese protocolo de inaugurar casas políticas antes que tomar las causas, de esos viejos discursos impregnados de antiguas y desfasadas consignas que para nada resumen la preocupación social, sino que promueven sus programas superficiales con más insultos que propuestas.

Todo indica que las viejas prácticas serán el lastre de estos “nuevos partidos”, el temor a lo nuevo les condena, les falta valor para proponer, defender y difundir  nuevas ideas y eso los descalifica para colocarse como nueva opción o nueva política.

Quienes se presentan como nuevos, con nombres, casos y cargos conocidos, con la aspiración de  jugar el papel de oposición y concitar apoyo llamando a persuadir, yerran de entrada, ignorando que si no emocionan ni inspiran a la gente tampoco lograran convencer.

Sin ideas innovadoras, ni discursos emocionantes, sin rostros que representen relevo, yo no percibo tal novedad en lo nuevo capaz de cambiar el curso de las cosas.