No reculó ni se cansó; llegó a donde iba

El 9 de octubre del 2012, con el título de “¿Qué procura el Procurador?” escribí en este periódico un artículo planteando algunas posibles explicaciones para justificar el interés del Dr. Francisco Domínguez Brito en reabrir el caso contra el senador Félix Bautista y, al presente, han aflorado como reales todas las razones, incluyendo denuncias del principal partido de oposición en el sentido de que propósitos “non sanctos” motivan al procurador, particularmente en su actual decisión de no continuar agotando recursos o procedimientos legales para lograr una sentencia condenatoria.

Se han producido manifestaciones públicas y otros reclamos para que el procurador continúe el proceso contra Félix Bautista ante la reiteración del “no ha lugar” de los tribunales y parecería que Domínguez Brito está reculando o se cansó forzado por el convencimiento –a mi juicio, tardío- de que la Suprema Corte de Justicia es una caja de resonancia de quienes apadrinan al senador.

El Procurador General de la República sabía que no sería fácil lograr castigar a quien en tiempo récord (tan corto como un período gubernamental) brincó de la casi indigencia a la opulencia y riqueza extrema, porque se le atravesarían piedras y peñones de mucha magnitud, pero quiso aprovechar el protagonismo de aparecer como el David justiciero y valiente contra el Goliat representado por una justicia dominicana lisiada y viciada y ahora no le importa que se crea que reculó o que se cansó, porque con su visión populista, ingenua, casi infantil, del caso (“mucha fortuna en poco tiempo”) no lo preparó con la debida rigurosidad científica ni contundencia jurídica porque sabía que iba para ninguna parte.